Preocupante evolución del mercado laboral

Autor: La Tercera

Las cifras del INE no permiten dimensionar el grado de deterioro que ha ocurrido en materia de empleo y remuneraciones.

LOS DATOS del INE correspondientes al trimestre junio-agosto mostraron un descenso de la tasa de desocupación en el país hasta el 6,5% de la fuerza de trabajo, desde el 6,7% un año atrás. Ello ha generado sorpresa entre los analistas, y también los juicios expresados por la ministra del Trabajo, que interpreta las cifras como evidencia de “una economía sana y robusta”, tal que a pesar de las dificultades en la economía internacional “no ha impactado el mercado laboral como muchos vienen pronosticando hace tiempo.”

Sería un error ignorar las indicaciones de deterioro en el mercado laboral que hay tras las mediciones de INE. En realidad, los pronósticos pesimistas a partir de la desaceleración de la economía se han materializado con exactitud. Entre 2011 y 2013 -para no considerar el año del terremoto- el PIB chileno creció en promedio  al 5,2% anual. En ese mismo periodo el ingreso real total de los ocupados en el país creció al 5,3% por año, una cifra casi idéntica a la de crecimiento del PIB. Esa vinculación entre el crecimiento en el ingreso real de los trabajadores y el crecimiento del PIB está tras los pronósticos de que la desaceleración económica que generaban las políticas del Gobierno iba a impactar la situación de los trabajadores.

En los  18 meses desde que se inició el gobierno de la Presidenta  Bachelet, el crecimiento promedio del PIB ha sido 2%, mientras el ingreso real de los ocupados creció 2,3%. Así, al menos en lo que respecta a la situación de ingreso real de la población trabajadora, los pronósticos pesimistas se han cumplido con exactitud.

Pero hay más elementos preocupantes tras las cifras laborales del INE. Uno deriva de la nueva metodología de la entidad, para la cual son ocupados “todas las personas en edad de trabajar, que durante la semana de referencia dedicaron al menos una hora a alguna actividad para producir bienes o servicios a cambio de una remuneración o beneficios”. En esta definición, la pérdida de puestos de trabajo con jornada completa, compensada por nuevas personas que trabajan jornadas menores, va a ser leída como un aumento en los “ocupados” y como una caída en la tasa de desocupación.

Luego, también debe considerarse que, ante una demanda debilitada, puede reducirse el empleo o las remuneraciones. De manera que, aun sin el problema de medición de los desocupados ya señalada, podría darse que, con ocupación mantenida, disminuyese la calidad de los trabajos por menor crecimiento de remuneraciones.

Un último elemento es la creación de empleos vinculados al sector público. Según el INE el total de ocupados en sectores vinculados al sector público (Administración Pública, Enseñanza, Salud) aumentó en 29 mil en el último trimestre, mientras en el resto de los sectores la ocupación decreció en 11 mil, otra evidencia preocupante.

Jornadas promedio más breves y menor crecimiento de las remuneraciones han reducido el crecimiento en el ingreso de los trabajadores desde el 5,3% por año observable hasta dos años atrás, hasta el 2,3% anual en lo que va corrido de este gobierno. Ello a pesar del esfuerzo empleador del Ejecutivo. Son muchas las indicaciones de un mercado laboral severamente  impactado por el bajo crecimiento.

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