El otro temor de los partidos políticos

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La nueva ley de partidos políticos estableció que una de las causales para disolver un partido será "por no alcanzar el 5% de los sufragios válidamente emitidos en la última elección de diputados en cada una de a lo menos ocho regiones o en cada una de a lo menos tres regiones geográficamente contiguas, en su caso".


Cuando el martes recién pasado el candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, zanjó la lista de candidatos al Parlamento de la coalición que lidera, el comentario generalizado en Evópoli fue que "le pegó un misil en la línea de flotación". Eso, no solo porque no cumplió con sus aspiraciones en términos de cupos, sino que le bajó de inmediato tres candidatos que ellos tenían por ganadores -Hernán Larraín en Las Condes, Sebastián Keitel en Maipú y Pamela Medina en Rancagua- con lo que, advierten, arriesga la subsistencia del partido.

¿Por qué? Porque Evópoli, al igual que otras colectividades nuevas o de menor tamaño, se juega su existencia en la próxima parlamentaria: la nueva ley de partidos políticos aprobada en 2016 estableció, en su artículo 42 número 2, que una de las causales para disolver un partido será "por no alcanzar el 5% de los sufragios válidamente emitidos en la última elección de diputados, en cada una de a lo menos ocho regiones o en cada una de a lo menos tres regiones geográficamente contiguas, en su caso".

Pero, además, la ley establece que si un partido político no alcanzara este mínimo de votos en las regiones en que se encuentra legalizado podrá seguir existiendo de manera legal, "siempre que elija un mínimo de cuatro parlamentarios en, a lo menos, dos regiones distintas, sean diputados o senadores".

En esta elección de noviembre, sin embargo, se aplicará un artículo transitorio para que las fuerzas políticas se vayan adecuando a la norma. Esta ley que enfrentan los partidos para la elección implicará que cada colectividad elija al menos tres parlamentarios, o que obtenga un 3% de la votación a nivel nacional.

En Evópoli -que solo tiene un parlamentario, Felipe Kast, quien actualmente es diputado por Santiago y que competirá por un escaño en el Senado representando a La Araucanía-, por ejemplo, resintieron la decisión de Piñera, porque vislumbraban que podrían obtener seis parlamentarios, de los cuales tres fueron bajados por el arbitraje del ex presidente.

El tema, de todas maneras, podría afectar a otras colectividades que actualmente tienen uno o incluso ningún representante en el Congreso. Es el caso del MAS, cuyo único representante era su fundador, el actual senador y abanderado presidencial Alejandro Navarro (PAIS), que ya no integra, por lo que actualmente no cuenta con parlamentarios en ejercicio. Lo mismo pasa con Izquierda Ciudadana (IC), la cual contaba con un diputado, Sergio Aguiló (ex PS), quien abandonó la militancia en el partido el año pasado y, de hecho, en esta oportunidad no repostulará.

La nueva normativa de partidos políticos podría afectar también a l partido de Giorgio Jackson, Revolución Democrática, ya que él es el único parlamentario actual; así como empañar el debut de Ciudadanos, la colectividad que tanto le costó formalizar al ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet, Andrés Velasco.

En los partidos mencionados la preocupación sobre este punto cunde a medida que se acerca la elección, ya que el costo de no lograr cumplir con la norma es alto. Según explican, si no sacan los tres parlamentarios exigidos, el partido político desaparece por completo y, junto con ello, todo el padrón de militantes que acaban de levantar. "Habría que hacer todo de nuevo", dice un líder partidario, con evidente frustración.

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