Opinión

Admisión escolar: criterios de selección y mecanismos de asignación

Esta semana, el Gobierno presentó un proyecto para modificar el sistema de admisión escolar (SAE). Me parece útil estructurar la discusión en torno a dos preguntas complementarias, pero de naturaleza distinta. La primera es más bien normativa, ¿qué criterios pueden usar los colegios para seleccionar a sus estudiantes? La segunda es procedimental, ¿cómo manejamos las postulaciones y la asignación de las muchas veces escasas vacantes?

Actualmente, el sistema permite priorizar estudiantes por unos pocos criterios—hermanos de alumnos matriculados, hijos de funcionarios, ex-alumnos y alumnos vulnerables— y se discute si debiesen sumarse criterios adicionales.

Permitir que algunos establecimientos seleccionen en base al rendimiento académico previo de los estudiantes---al menos en algunos niveles---es algo que concita bastante consenso. El rendimiento académico---aunque también se explica por condiciones naturales y oportunidades no ganadas---refleja en parte el esfuerzo de los estudiantes y sus familias. Dar ventajas entonces a estudiantes de alto rendimiento puede justificarse hasta cierto punto como un reconocimiento al mérito. Por otro lado, permitir que ciertos establecimientos selecciones a estudiantes de alto potencial puede justificarse también desde una perspectiva de eficiencia. Buena parte de los sistemas escolares del mundo tiene algún esquema de tracking, y permitir que algunos colegios se especialicen en estudiantes de alto desempeño puede hacerlos más efectivos.

¿Debiésemos permitir otros criterios de selección? Esta es una pregunta legítima y puede haber buenas razones que justifiquen considerar criterios adicionales. El proyecto presentado por el gobierno propone permitir la selección por afinidad con el proyecto educativo y para operacionarizarlo permite a establecimientos con sobre demanda en el año anterior incorporar en su selección entrevistas, participación en reuniones, distancia entre el hogar y el colegio, municipio de residencia y aptitudes. Con estos criterios, se buscaría proteger la libertad de enseñanza. Sin embargo, creo que hay mejores instrumentos que el sistema de admisión para proteger la libertad de enseñanza y que además no limitan la libertad de elección de los estudiantes y sus familias.

Reconocer la tensión que existe entre la libertad de los colegios para seleccionar a sus estudiantes y la libertad de las familias para elegir colegio es un buen punto de partida para abordar este debate y acordar un balance adecuado.

Una vez definidos los criterios de selección, viene la segunda pregunta. ¿Cuál es el mejor mecanismo para asignar estudiantes a colegios? En esta dimensión, el sistema que opera actualmente en Chile es un lujo. La plataforma de postulaciones centralizada con que contamos no solo reduce los costos de postulación, sino que también facilita a las familias aprender sobre la oferta educativa disponible. Además, la evidencia científica muestra que el algoritmo de asignación que usamos asigna las vacantes de manera más eficiente que sus alternativas, elimina los incentivos a manipular estratégicamente las postulaciones y genera equilibrios estables.

Desde este punto de vista, generar un sistema como el de “Elección Mutua” que describe el proyecto presentado por el Gobierno parece un despropósito. El SAE es lo suficientemente flexible para incorporar criterios de selección como los que considera el proyecto sin la necesidad de una etapa adicional

En el contexto Chileno, el sistema centralizado tiene dos ventajas adicionales. Permite identificar rápidamente a los estudiantes que no son admitidos en ningún colegio—lo que facilita abordar el problema a tiempo—y permite también detectar zonas en las que la oferta escolar es más débil y no responde adecuadamente a la demanda de los estudiantes y sus familias.

Buena parte de los problemas que se atribuyen al SAE, tienen en realidad su origen en las restricciones y la falta de incentivos a la apertura de colegios. Fortalecer la oferta escolar atenuaría buena parte de los nudos críticos de la admisión escolar.

Estamos en un buen momento para discutir los criterios de selección, pero no podemos desconocer las virtudes del sistema actual. Podemos construir sobre el mecanismo de asignación existente, que con algunos ajustes, nos mantendría en la vanguardia mundial.

Por Andrés Barrios Fernández, Director Human Development Lab, Universidad de los Andes.

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