Amigo en común




El amigo del amigo en común es una persona que estamos invitados y a veces obligados a tratar. No es nuestro amigo, pero es el amigo de nuestro amigo. Esta es su tarjeta de presentación. Luego, puede ocurrir alguno de estos tres desenlaces: 1. Los amigos del amigo en común se hacen amigos entre sí, en cuyo caso habrá un trío de amigos (comedia); 2. Los amigos del amigo en común no llegan a caerse bien, están siempre volviendo sobre su amigo en común y su mutua interacción estará irremediablemente mediada por aquél. Tal vez se encuentren en la calle, y ante la ausencia del amigo en común, se rehuirán (drama). 3. Los amigos del amigo en común se declaran enemigos (casi siempre en un arranque de sinceridad). En tal caso, el amigo en común procurará reunirse con ellos por separado, si es que no insiste en reunirlos a la fuerza, creyendo que no han llegado a tratarse lo suficiente. De suceder eso, el amigo común intentará hacerlos congeniar, hablará bien a uno del otro (incluso mentirá: ¡oye, le caes muy bien!), no le dirá al uno que también viene el otro y, entonces, se ausentará momentáneamente, simulará un quehacer, como si sus amigos-no-en-común fueran animales que deben ser encerrados a solas para que logren aparearse (tragicomedia).

El amor, sin duda, es distinto. En el amor el celestino o la celestina entenderán al instante el contenido de los sí y de los no (melodrama).

¿A qué viene este preámbulo?

Es verdad que en la política el enemigo de mi enemigo es mi amigo. El enemigo común es un principio aglutinador, uno que tiende los puentes improbables. Pero el enemigo común es un combustible políticamente contaminante y no por el hecho de que sea ineludible deja de mantener prioridad el papel del amigo común.

El amigo común en política, si bien no debiera reunir a la fuerza a sus amigos que son entre sí enemigos, debiera al menos portar entre ambos falsos mensajes de buena voluntad. ¡Por algo es el amigo en común! Tiene entre ambos un papel que desempeñar, su posición es de privilegio porque es un centro exclusivo de pertenencia para contrarios irreconciliables. Esta pieza de fina joyería que es el amigo en común, y que sabe que lo es, debe cuidarse a sí misma, pues difícilmente los políticos de la enemistad harán ese duro trabajo.

Se desarrolla en este momento una cultura contraria al amigo en común, la cual amenaza así: “no puedes ser amigo de X y mío a la vez, debes optar”. Esta lógica celópata no es propia de la amistad sino que del amor, es una lógica de monogamia que no se condice con la de la poligámica que es la de la amistad.

Vivimos una crisis global en que muchos ánimos celópatas quieren echar abajo los lazos que cruzan de acá a allá el planeta; en ella los amigos en común serán la clave de toda sanidad futura. No tiene nada de nuevo, mil veces el mundo ha sido arrasado por el odio y también por el amor (tragedia).

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