Anhelos para una nueva Constitución




Por Ignacio Sánchez D. Rector Pontificia Universidad Católica de Chile y Vicepresidente Red de Universidades públicas no Estatales G9

El país está desarrollando un proceso crucial que significa redactar una nueva Constitución. En las universidades, nos hemos preparado por medio de interesantes análisis y debates con la participación de académicos(as), expertos, líderes de opinión y la voz amplia de una ciudadanía de variados sectores que tiene ansias de aportar con sus ideas y propuestas. La iniciativa Tenemos que Hablar de Chile, que ha contado con la activa participación de las universidades del país, da cuenta de este proceso de escucha activa.

En esta discusión ciudadana, han aparecido importantes necesidades básicas a abordar en la nueva carta magna. Desde la Red G9 hemos propiciado el diálogo e intercambio de ideas para aportar de manera activa a este debate. La nueva constitución deberá escribirse considerando la rica historia constitucional del país, -no a partir de una hoja en blanco-, y es importante recalcar que no puede ser un listado de temas y prioridades que posteriormente puedan ser asumidos por leyes y reglamentos, sino que, de manera especial, debe ser un amplio marco que se escriba para dar lineamientos para nuestra convivencia y vida en común.

La nueva Constitución va a requerir realizar un trabajo para evaluar el orden político y forma de gobierno que queremos para nuestro país, junto a plantear un acuerdo amplio de los derechos y deberes básicos de la ciudadanía. De forma prioritaria, algunos de los principales valores a cuidar en este nuevo orden social son el respeto a la vida -desde la concepción y hasta la muerte natural-; el respeto a la dignidad de la persona; la libertad religiosa de todos quienes vivimos en nuestro país, independiente del credo y creencias de las personas; y el cuidado y respeto irrestricto de los derechos humanos como principio básico de una sociedad democrática. Estos son aspectos que desde nuestras universidades anhelamos para nuestro país.

De manera muy especial, la educación pública, equitativa e inclusiva, junto al respeto a la libertad de enseñanza, -con el derecho preferente de los padres a decidir la educación de sus hijos(as) y fortaleciendo diferentes modelos y propuestas educativas en todos sus niveles, son también cruciales de resguardar. En este sentido, potenciar una educación superior amplia y plural, junto con un apoyo decidido a la ciencia, humanidades, arte y creación de nuevo conocimiento, están en la base de nuestras propuestas como red de universidades tradicionales, de evidente sentido y acción pública.

Junto a lo anterior, el reconocimiento y valoración de nuestros pueblos originarios es crucial, ya que tenemos que construir una sociedad más armónica, que se funde en un acuerdo de cohesión social relevante. Necesitamos respetar y honrar nuestra historia en la construcción de nuestro futuro, por lo que esta mirada debe formar parte integral de la nueva carta fundamental. Así también, la sustentabilidad y la construcción entre todos(as) de una casa común en que se respeten los principios socioambientales de una vida que esté enfocada en una ecología integral, -orientada al cuidado de las nuevas generaciones-, debe formar parte integral de nuestra propuesta constitucional.

Es evidente que el proceso constitucional que se ha iniciado en nuestro país representa un gran desafío para todos y todas quienes queremos construir un país más integrado y cohesionado. Requerimos trabajar para lograr tener una nueva forma de relacionarnos, en la que el respeto y la valoración de una vida en comunidad esté en el centro de nuestra convivencia. Entender nuestra historia, -incorporando de forma activa a nuestros pueblos originarios y las tradiciones del país-, con una mirada integrada de futuro, será la forma en que al interior de nuestra comunidad nacional se pueda hacer realidad. Este trabajo se orienta a dar mejores condiciones de vida y mayor bienestar a las nuevas generaciones. En esta tarea nuestras universidades de sentido y orientación pública manifiestan un decidido compromiso con el futuro del país y sus habitantes.

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