Bea la realidad




En una entrevista publicada en este medio, la excandidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, vuelve a actuar a contrapelo de su coalición y plantea que el camino de su coalición ya no es la identidad, sino la participación en mayorías para gobernar. Su planteamiento, razonable a todas luces, contrasta con los comunicados altisonantes, redactados en esa especie de neolengua que tienen varios dirigentes de izquierda para decir que prefieren quedarse en su propia identidad. También en la praxis, pues es incompatible dicha posición, con la fuga a media tarde que hizo el Frente Amplio para tener un espacio cómodo de donde culpar a otros del fracaso de las negociaciones.

No es la primera vez que Sánchez tiene vuelo propio más allá del espíritu asambleísta de su coalición. Hay que recordar que mientras el Frente Amplio se debatía en una de sus tantas contorsiones ideológicas y no apoyaba al contrincante del actual Presidente Sebastián Piñera, la excandidata rompió completamente el protocolo y fue a Plaza Italia a apoyar al senador Alejandro Guillier.

Cuando partió el gobierno de Piñera, los nuevos diputados, casi todos elegidos gracias a la marca paraguas que les proporcionó Sánchez desde su candidatura, tomaron la batuta mediática, desplazándola y así aparecieron varios nuevos rostros que prometían aire fresco a la política. Mucho más rápido de lo que pensaban incluso sus críticos más ácidos, la marca se depreció y donde había deseos de cambio, hoy hay solo comunicados enrevesados. La promesa de partidos más participativos terminó en elecciones con muy pocos votantes, y varias bajo sospechas de operaciones políticas de baja calidad. También la idea de una administración de los recursos fiscales más limpia queda bajo toneladas de basura tras el monumental desfalco en Providencia, y el gasto excesivo en tortas de Valparaíso, que tiene un tufo a aquel famoso desmalezamiento de Concón. Incluso las diatribas por un mejor financiamiento de la política quedaron en nada ante la llamada autodonación del más importante diputado de la coalición. Es cierto que no hay nada ilegal en ello, pero quedó la sensación que las reglas morales que predicaron durante años, eran sólo para el resto.

En este escenario sombrío, vuelve a aparecer Sánchez, que mientras el Frente Amplio se debatía en múltiples asambleas de identidad, se dedicó a construir redes propias con otras mujeres de distintos partidos e historias, en el esfuerzo más exitoso de unidad que se ha logrado hasta ahora. En la propia entrevista, muy en su estilo, declara estar disponible para candidaturas. Tendrá que verse entonces si la coalición a la que sigue perteneciendo prefiere apostar por ella de nuevo, bajo sus condiciones; o seguir en el rincón rezando mantras contra la Concertación, que como Freddy Krueger, los amenaza sólo en sus sueños.

La atomización de la oposición está llevando las cosas al increíble escenario que el Presidente Piñera logre lo que nadie ha hecho desde el Presidente Lagos: pasarle la banda presidencial a uno de los suyos. La prueba de ello son las encuestas presidenciales, donde los candidatos afines al gobierno tienen buen posicionamiento, pues aparecen concretos frente a las diatribas teológicas de la izquierda y dando sentido de gobernanza.

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