Cheyre

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Juan Emilio Cheyre, exjefe del Ejército.


Que de nueve comandantes en jefe del Ejército en los últimos 50 años, dos estén siendo procesados, a otros dos se les asesinara, y quien todos sabemos muriera acusado por medio mundo, aunque en cama en un hospital militar, igual zafándose (al sobreseerle definitivamente), es un record. ¿Cómo entenderlo? ¿Como ironía, la de una arrastrada historia que se pega extraños saltos, nadie sabiendo cómo terminarla, o también inexplicable: que la justicia no sería ciega sino tuerta? La justicia ha estado en entredicho últimamente -por lo del fallo del juez Madrid y por haberse exonerado al Palma Salamanca pistolero- en ambos casos, alegándose desde bandos opuestos, falta de imparcialidad. Defensa que se repetirá: la justicia deja mucho que desear.

Por ahí apunta el general Cheyre en Reportajes de La Tercera. Varias afirmaciones suyas lo confirman: cuando dice que fue él quien respondió "30 años después por lo que no había respondido nadie". Por eso tuvo que llegar un comandante en jefe que era teniente el 73 a reconocer lo que nadie había reconocido. "Me parece injusto que algunos me exijan sin haber sido ellos capaces de hacer algo como lo que nosotros hicimos". ¿Se refiere a los actores políticos?, pregunta la periodista; no, "también los judiciales", recalca.

No la única vez que los señala con el dedo. Menciona los amparos no acogidos por la Corte Suprema en dictadura; subraya falencias de los juicios en su contra en que se le acusa de encubridor y torturador atribuyéndolas a jueces con nombre y apellido, e insiste que ningún tribunal le va a quitar su rol histórico en un proceso que honra al Ejército. Alude a otros que se han ensañado en su contra (en el Ejército, ex CNI-DINA y el PC), pero nunca tan explícito como cuando se refiere al Poder Judicial.

La entrevista está pensada para quedar bien y aparecer como perseguido. Ensalza la transición en la cual se enorgullece haber participado. Su argumentación, sin embargo, no es la mejor manera de defender una transición discutible. No me imagino a Pinochet exculpándose en dichos términos, sí, comprometiéndonos a todos; sosteniendo brutalmente que el desarrollo del país desde entonces a ahora se lo debemos a su régimen cualquiera haya sido el bien o el mal cometidos: el actuar histórico no supondría andar haciendo otra cosa que lo efectivo, lo que funciona, usted beneficiándose.

No lo que nos hace creer Cheyre: que a él, y eso que es el comandante más político después de Pinochet, se le debieran tener consideraciones por ser bueno. Pero, ¿desde cuándo la política es desodorizada, políticos y soldados políticos, como él, exentos de responsabilidad, y la justicia chilena, instrumentalizada solo por unos? Cheyre insiste en su "Nunca Más", pero él surgió del seno del régimen militar; eso no se olvida y relativiza todo.

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