Chile exporta solo materias primas: ¿Mito o realidad?
Spoiler: es mito. En 2025, Chile, si bien exporta grandes volúmenes de cobre y alimentos, también envió al mundo servicios por más de US$ 3.000 millones y economía creativa por US$ 100 millones, cifras récord que confirman algo que ya vemos en terreno: el país compite cada vez más con ideas, tecnología y talento.
Incluso en las exportaciones que solemos llamar tradicionales —minería, forestal, acuicultura o agroindustria— hay un fuerte componente de valor agregado. Detrás de cada envío al mundo, existe una red de servicios tecnológicos, soluciones digitales, ingeniería, diseño y conocimiento aplicado para permitir que ese producto destaque en los mercados internacionales.
Pero también, en el último tiempo, empresas chilenas están exportando soluciones con alto nivel tecnológico para solucionar problemas globales. Un ejemplo concreto: En el extremo norte, en Arica, una startup chilena está desarrollando tecnología agrícola para producir alimentos en condiciones extremas, combinando sensores, inteligencia artificial e Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), permitiendo cultivar en zonas donde antes era impensable hacerlo.
Otro ejemplo. Lo mismo pasa con los sistemas de monitoreo de riego que incluyen inteligencia artificial (IA), modelos que incorporan inteligencia artificial para monitorear los cultivos y analizar los suelos, servicios de laboratorio veterinarios acuícolas o tecnologías para proteger la vida de las personas que trabajan en minería.
Chile ya no exporta únicamente bienes; exporta también contenidos, diseño e identidad cultural que circulan por plataformas globales. El récord histórico de servicios ligados a las industrias creativas muestra eso, donde no solo exportamos servicios audiovisuales de alta factura, sino que talentos chilenos del dibujo y la animación gráfica trabajan para destacados estudios estadounidenses e incluso juegos de mesa chilenos son disfrutados por ciudadanos chinos a 17 mil kilómetros de acá.
Detrás de esta transformación están, en buena medida, las micro, pequeñas y medianas empresas. En 2025, más de 7.100 compañías exportaron, y casi dos tercios de ellas fueron MiPymes, con un crecimiento de 21,6% en sus envíos, excluyendo cobre y litio. Esto es una gran noticia, porque significa que la red de acuerdos comerciales que tiene Chile con el mundo llega, no solo a las empresas, sino también a más personas.
¿Estamos contentos? Sí, y con razones. ¿Conformes? Aún no. El desafío es profundizar la diversificación, fortalecer los servicios, las industrias creativas y seguir articulando al Estado, las empresas y la academia para ofrecer soluciones país con mayor valor agregado.
Porque Chile exporta mucho más que materias primas cuando se atreve a innovar.
*El autor de la columna es director general de ProChile
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