Cierre de fronteras



SEÑOR DIRECTOR

Con el 75% de la población adulta ya inoculada y con grandes reducciones en la tasa de contagios, cuesta entender la racionalidad técnica de mantener completamente cerradas las fronteras de nuestro país.

Aparte de limitar la libertad de los ciudadanos, sobre todo de aquellos con el pase de movilidad por contar con las dos dosis, el perjuicio económico para la industria del turismo y del transporte está siendo gigantesco y -más allá de la variante delta, que no ha impedido a la gran mayoría de los países mantener sus fronteras abiertas- ya es tiempo de pasar a una nueva etapa en lo que a la movilidad de refiere.

Luego, es justo y necesario que empecemos ya a saber convivir con el coronavirus y no sigamos exacerbando los costos de todo tipo asociados a restricciones francamente fuera de lugar para un país como Chile, dado su nivel de vacunación y cifras de contagios observadas las últimas semanas.

Roberto Darrigrandi U.

Economista

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