Columna de Fernanda Castillo: Cultura y colaboración: una fortaleza del sector creativo para la economía nacional



Hace algunos días finalizó Mondiacult 2022 (México), Congreso Mundial de la Unesco sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible, encuentro que no se llevaba a cabo hace 40 años. A esta reunión asistieron más de 150 ministras (os) de cultura y patrimonio, personas de la sociedad civil, creadoras (es) provenientes de diversas localidades del mundo, entre otras (os). Luego de tres días de debate, se propuso un texto común con el fin de abordar estas temáticas en ámbitos públicos y privados de manera mundial. De ese documento, uno de los puntos que destaco es el que señala:

“…abogamos por un anclaje sistémico de la cultura en las políticas públicas, mediante la adaptación de las estrategias y los marcos de desarrollo, en los planos internacional, regional, subregional, nacional y local, así como dentro de las políticas de otros fondos y programas pertinentes de las Naciones Unidas, como vector y motor de resiliencia, inclusión social y crecimiento económico, desde la educación, el empleo -especialmente para las mujeres y los jóvenes-, la salud y el bienestar emocional, hasta la reducción de la pobreza, la igualdad de género, la sostenibilidad ambiental, el turismo, el comercio y el transporte, y fomentando al mismo tiempo modelos de desarrollo económico y social pertinentes para cada contexto”.

Si lo relacionamos con nuestra realidad local, es de suma relevancia que se generen espacios de apertura para el sector de las artes y las culturas, puesto que -entre otras cosas- nuestro país a nivel económico necesita ampliar y diversificar su matriz productiva de manera responsable, fortaleciendo el trabajo en torno a sectores ampliamente precarizados y enormemente “ricos” en creatividad y fuerza laboral tangible e intangible, situándonos así en el colectivo creativo mundial y en una fortaleza nacional. Es fundamental también invertir y desarrollar políticas públicas que abarquen otros sectores del Estado (no quedándonos solo en el cultural), situando a las culturas y los patrimonios como ejes primordiales en el largo camino de la paz social, la empatía y el re-conocimiento de nuestras diversidades.

En Chile y desde el año 2019 se desarrolla gracias al apoyo de Corfo, el NODO Artes vivas que nace a partir de un trabajo mancomunado, donde 10 instituciones culturales chilenas públicas y privadas, ubicadas en diversas zonas geográficas de nuestro territorio, deciden de manera colaborativa impulsar la posibilidad de crear nuevos futuros deseables para reunir, asociar, converger y divergir las formas de pensar la economía del presente, donde se permitan crear nuevas lógicas colaborativas desde la dimensión ambiental, social, cultural y financiera en torno a miradas y proyectos de intercambio artístico entre Chile y el mundo. Esta iniciativa sin duda es un primer paso y camina en la dirección señalada por Mondiacult, esperando que existan muchas otras que deben ser estimuladas y apoyadas en su accionar, para que así de manera conjunta y organizada podamos lograr “modelos de desarrollo económicos y sociales pertinentes a nuestro contexto y territorio”, por supuesto incorporando la mirada de las (os) creadoras (es), gestoras (es), artistas y de los diversos sectores que componen nuestra sociedad.

Por Fernanda Castillo, directora de Programación, Educación, Audiencias y Extensión de la Fundación CorpArtes

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