Columna de Marigen Narea: La urgente necesidad de regular las guarderías informales



La reciente tragedia en Quinta Normal, donde una niña de tres años cayó fatalmente desde un octavo piso, nos enfrenta con la cruda realidad de las guarderías informales. La detención de la cuidadora y la sospecha de una guardería clandestina en el lugar subrayan la necesidad de abordar este problema con urgencia.

Las guarderías informales son una solución para muchas familias que no tienen acceso a salas cunas y jardines infantiles públicos, que necesitan una alternativa más flexible que responda a sus necesidades de trabajo o que no pueden costear jardines privados. Sin embargo, estos arreglos no necesariamente cuentan con las condiciones necesarias para garantizar la seguridad y bienestar de los niños y niñas. En este caso, la ausencia de medidas básicas como mallas en las ventanas resultó en una tragedia evitable.

La informalidad en el cuidado infantil no solo pone en riesgo la seguridad física de los niños, sino también su desarrollo a largo plazo. La falta de regulación y supervisión significa que no hay garantía de un entorno seguro y adecuado para su crecimiento. Para solucionar este problema, es vital que las autoridades tomen medidas decisivas. Primero, deben mejorar la accesibilidad a los jardines infantiles. Necesitamos con urgencia alternativas más flexibles; en particular, quizás horarios más extensos que se adecuen a las necesidades de las familias. También es esencial regular las guarderías informales, integrándolas gradualmente en el sistema formal con procesos de certificación y capacitación. Parte de estas propuestas están plasmadas en el estudio “Guarderías informales en la primera infancia: experiencias internacionales y una propuesta para Chile”, que realizamos patrocinado por el Centro de Políticas Públicas UC.

Se necesita una campaña de sensibilización para educar a los padres sobre los riesgos de las guarderías informales y las alternativas seguras disponibles. Chile tiene una de las mejores coberturas de educación inicial de calidad, donde el 60% de las familias más vulnerables del país pueden acceder a salas cuna y jardines infantiles financiadas por el Estado.

La tragedia de Quinta Normal debe ser un llamado a la acción. No podemos permitir que la falta de regulación y la precariedad sigan poniendo en riesgo a niños y niñas. Debemos trabajar juntas/os para crear un sistema de cuidado infantil seguro, accesible y de calidad para todos, asegurando así un futuro mejor para nuestros niños y evitando que tragedias como la mencionada anteriormente se repitan.

Por Marigen Narea, Escuela de Psicología UC y Centro de Justicia Educacional UC

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