Columna de Paula Walker: La Araucanía, Llaitul y el gobierno



Dicen que en Tranaquepe, localidad de la comuna de Tirúa, en la Región del Biobío, fue fundada la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) en 1998. Otros sitúan el año de inicio en 1997 o 1999. Han pasado 24 años y según su fundador, José Huenchunao Mariñán, desde esa época hasta hoy “hay bastantes logros” aunque el Estado capitalista sigue siendo un enemigo. Así lo declara en una entrevista que le concedió en junio de este año al periodista Hugo Varela Mora del canal de Youtube SaladePrensaCI. Denuncia en esa misma entrevista que el narco ingresó a las comunidades mapuches y que eso no se condena “tajantemente”…”nosotros no estamos de acuerdo con eso” pues la lucha del pueblo mapuche “no tiene que ver con eso. Queremos ordenar esto”.

Su reflexión sobre la soberanía de los territorios y el uso que le dan las comunidades al suelo está en sintonía con desplegar su forma de vida y mejorar las condiciones socioeconómicas de las personas de su comunidad. La causa mapuche sigue siendo su norte, y aunque declara no hacer apología de la violencia y el uso de las armas, afirma que esa es la única vía “porque en el mundo ningún pueblo se liberó con marchas o tirando papeles”.

Huenchunao ya no está ligado a la CAM, aunque dice seguir en contacto con Héctor Llaitul. Héctor Llaitul declaró en el lanzamiento de su libro “Chem Ka Rakiduam” que ellos se adueñan de la madera, que no es un robo sino una recuperación de algo propio pues los árboles crecen en sus territorios, y que la venta les sirve para financiar “fierros y tiros” para mantener la causa. Esta presentación del libro contó con 100 asistentes y se hizo en el corazón de la Región Metropolitana: Peñalolén.

¿Tiene el actual gobierno, al igual que todos los anteriores hasta donde la memoria nos alcance, un problema en La Araucanía? Claro que sí, tan grande como un elefante. Y no es un problema de fácil solución, y menos un problema que se enfrenta con alguna receta escrita desde un escritorio. Al legítimo reclamo de las comunidades mapuches por el reconocimiento a sus derechos, a su cultura, a su existencia y el justo reclamo por la recuperación de los territorios de los cuales fueron despojados, se suman problemas de otra índole: tráfico de drogas, presencia de armamento de guerra, robo de madera y víctimas de enfrentamientos o asaltos.

La denuncia de unos sectores es sobre el abandono que el Estado ha hecho de esa región. Falta de infraestructura, de inversiones, de servicios básicos, de políticas especiales de desarrollo con pertinencia cultural, recuperación de tierras y un largo etc. Otros sectores solo claman por recuperar la tranquilidad, aunque sigan viviendo un conflicto histórico y violento. Muchas comunidades no quieren renunciar a la dignidad de su pueblo y su lucha, pero no están disponibles a vivir en su territorio ahora tomado por las mafias. ¿Cuál es la estrategia, el plan y las acciones que el gobierno desplegará para enfrentar tantas aristas a la vez? No puede renunciar a entregar seguridades en el territorio y perseguir delitos de manera coordinada y diligente. Pero no es lo único, no puede serlo.

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