Columna de Sebastián Gallegos: La PAES y la economía del comportamiento



A fines de noviembre, miles de jóvenes no solo estarán pendientes del mundial de fútbol en Qatar. En Chile, muchos estarán rindiendo la Prueba de Admisión a la Educación Superior o PAES, que se aplica por primera vez en el país.

“¿Pero cómo por primera vez? ¡Conocemos estas pruebas de admisión hace tiempo!”, pensará usted. Y sí, es verdad, pero ha habido cambios. De hecho, usted que lee esta columna probablemente rindió la PAA o la PSU, y si es muy joven, quizás fue la PDT.

Los datos dicen que cada vez que ha habido cambio en estas pruebas, hay menos jóvenes inscritos para rendirlas. Por ejemplo, de la última PAA a la primera PSU, el número de inscritos bajó en 28 mil (de 187 mil a 159 mil). De la última PSU a la primera PDT, la caída fue de 31 mil inscritos (de 297 mil a 266 mil).

Sin embargo, de la PDT 2022 a esta PAES 2023, nos quedamos constantes en 275 mil inscritos. ¿Por qué? Una hipótesis tiene que ver con algo que no cambió entre PAA a PSU, ni entre la PSU a la primera PDT: la escala de puntajes. En esta PAES, el puntaje máximo es de 1.000 puntos. Efectivamente, hubo una PDT de “invierno”, que fue la primera en tener la escala de 100 a 1000 puntos. Pero la que rindieron relativamente mucho menos personas (¡10 veces menos! Cerca de 30 mil personas). De este proceso parece que ni nos enteramos. Los resultados se publicaron en agosto, cuando todos estábamos pendientes del plebiscito constitucional.

Mil puntos. Suena como que nos puede ir mejor, ¿no? Lamentablemente, el máximo de 1.000 puntos no va a hacer más probable que le vaya mejor a nuestro amigo, prima, hijo o nieta. Los cupos seguirán siendo limitados y hay muchas personas inscritas. Y, de hecho, el mismo Demre tiene una tabla de conversión donde sabemos que 850 puntos de la PSU son equivalentes a 1.000 puntos en la PAES.

Entonces, ¿por qué los jóvenes se inscriben en igual número? Aquí, una explicación anclada en la economía del comportamiento: las decisiones de los seres humanos están afectas a factores que son irrelevantes para personas racionales. El premio Nobel de Economía 2017, Richard Thaler, comienza su libro “Portarse Mal” (Misbehaving) contando que diseña sus exámenes en la universidad con un puntaje máximo de 137, en vez del puntaje estándar de 100 puntos. ¿La razón? Los alumnos son más felices con 137 puntos. Alegan menos por la dificultad de la prueba, califican mejor el ramo y al profesor. Pero todo esto a pesar de que en promedio obtienen el mismo porcentaje (70%) de puntos correctos (70 de 100 en un caso, y 96 de 137 en otro -haga la matemática si no me cree). En palabras de Thaler, “este sistema de puntuación no tiene un efecto distinto en el resultado, pero parece que hace más felices a los jóvenes”.

Quizás los flamantes graduados de enseñanza media se inscribieron con la idea de que les puede ir mejor. Vamos a saber más cuando los inscritos se presenten a rendir la PAES. De nuevo, usando los datos, sabemos que en años pasados aproximadamente un 85% de los inscritos van efectivamente a rendir la prueba.

Entonces, dejo escrita mi predicción: debieran rendir la PAES cerca de 230 mil personas. Como dicen los mensajes detrás de los camiones, “felicíteme si lo hice bien” cuando sepamos qué pasó realmente.

Por Sebastián Gallegos, economista y académico Escuela de Negocios UAI

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