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Opinión

Crédito con aval del Estado


SEÑOR DIRECTOR
El Crédito con Aval del Estado (CAE), tal como lo conocemos, ya no da para más. El CAE de Ricardo Lagos, que comenzó a funcionar en 2005, si bien permitió que muchos jóvenes accedieran a la educación superior, tenía un grave problema: para muchos de ellos significó una mochila impagable de deudas. ¿Por qué? Porque no se estableció un subsidio a la tasa de dicho crédito ni que el pago fuera contingente al ingreso, es decir, que nunca se pagara más de un tope de las remuneraciones que se recibían.
En su primer gobierno, Sebastián Piñera se hizo cargo de ello e hizo dos cambios al respecto. El primero fue rebajarles la cuota a estos “deudores de Lagos” para que tuvieran contingencia al ingreso -de un 10%- y, en segundo lugar, que la tasa de interés fuera 2%. A continuación, presentó un proyecto que sacaba a los bancos como intermediadores, establecía un tope de pago del 10% del sueldo si es que se tenía uno alto y 5% si es que era bajo, además de una tasa del 2%.
Al asumir la administración Bachelet, por simple pequeñez política, guardó esa iniciativa en un cajón. Y solo cuando necesitaron votos para aprobar su reforma a la educación superior o llegó el momento de las elecciones, se comprometieron a que en la primera quincena de noviembre iban a presentar un proyecto de las mismas características que la propuesta de Piñera. Por supuesto, no cumplieron.
Ahora, al terminar su mandato, el gobierno tiene una última oportunidad de hacernos ver si entendió el mensaje de la ciudadanía y va a responder a sus prioridades, o más bien va a seguir haciendo gestos a los sectores radicales de lo que queda de la Nueva Mayoría o al Frente Amplio. Lo que esperamos, obviamente, es lo primero: que hayan escuchado a las personas y que, entonces, presenten un proyecto responsable, con sentido de justicia y pensado realmente para los estudiantes y sus familias.

Jaime Bellolio

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