Cuando hay cambio, hay oportunidad



Cambia antes de que tengas que hacerlo. Una frase que cobra más sentido cuando se relee. La decía el ex-gerente general de General Electric y uno de los empresarios más influyentes de Es-tados Unidos, Jack Welch, sobre la necesidad del ser humano por moverse, innovar y dar cuánto giro necesario para sentirse pleno. Una expresión que resuena y que llama a dejar los prejuicios, a creer en las habilidades y en las capacidades, para lograr nuestras metas y sueños.

Algo importante de las palabras de Welch es su llamado a confiar en la renovación. A no tener miedo por algo que hacemos todos los días, aunque sea inconscientemente. ¿Quién es el mismo luego de una nueva experiencia? Haya sido buena o mala, larga o corta, importante o no. Cada vez que conocemos una nueva cara, una nueva situación, trayectoria u opinión, nos adentramos en distintos puntos con los cuales podemos reflexionar y dar otro aire para lo que tenemos en mente. Por veces comparo esto con la sabiduría de la naturaleza, donde la tierra arada con esfuerzo y dedicación es capaz de nutrirse con nuevos paradigmas –sociales, econó-micos, culturales, productivos, etc– como si fueran verdaderos fertilizadores de un cambio ne-cesario y beneficioso.

Creo firmemente que fomentar la necesidad de cambio, desde lo teórico y lo práctico, puede convertir al talento chileno en nuestro gran capital país. Hoy nos encontramos en una era más digital y transversal que nunca, muy distinta a la de nuestros padres o abuelos, que permite transformarnos en todo orden de cosas. Si se posibilita que podamos desarrollarnos en lo que nos llena el alma, otorgando oportunidades que hagan dar lo mejor de nosotros, por supuesto que el futuro será auspicioso. En ese sentido, el emprendimiento, la ciencia, el arte, la creativi-dad y la innovación son solo algunos espacios que permiten crecer y volver imborrables a quie-nes buscan cambiar el mundo.

Desde este último punto, surge otro cariz importante de acentuar: el futuro sentido de hacer empresa. La otrora visión económica del mercado no siempre consideraba al ser humano, con sus habilidades y emociones, en el centro de la ecuación. Algo muy distinto a lo que sucede ahora, donde cada plan y estrategia empresarial piensa en ello y expone oportunidades para derribar males como la desigualdad, los abusos y la animadversión ante la naturaleza y las co-munidades vulnerables.

Conociendo que el emprendimiento es el gran motor económico del país, veo relevante una discusión general sobre el foco de nuestros negocios, sobre lo que se debe potenciar y también sobre lo que se debe restablecer, para así saber qué rostro representan de Chile. Asuntos que, al final del día, garantizan un desarrollo del talento y de las habilidades sin trabas. En igualdad de condiciones.

Si somos capaces de cambiar antes de obligarnos a hacerlo, como decía Jack Welch, nuestras acciones inspirarán a otros a soñar más y querer ser mejores, algo que desde luego puede ser la perfecta definición de “liderazgo”. Una palabra recurrente de nuestro tiempo y que no es otra cosa que la disposición de renovar e intensificar la vida de uno y de los demás. Mi llamado es a ver todo proceso de cambio desde los ojos del positivismo y el entendimiento, sabiendo que desde el mundo empresarial y del hecho de hacer negocios tenemos una real herramienta para mejorar las cosas. Porque, como también repetía el empresario estadounidense, cuando hay cambio, hay oportunidad.

La autora es empresaria.

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