Cuestionables maniobras en la Convención

Es lamentable que un grupo de convencionales pretenda mediante artilugios revivir normas que ya fueron descartadas por el Pleno, algo que podría socavar aún más la confianza ciudadana en esta instancia.



Ha sido motivo de fuertes cuestionamientos el hecho de que un grupo de convencionales haya recurrido a maniobras de último momento para intentar revivir normas que acababan de ser desechadas por el Pleno, en particular aquella relativa a las facultades que tendría el futuro Congreso de Diputadas y Diputados para insistir en proyectos que fuesen rechazados por la Cámara de las Regiones -continuadora del actual Senado- en el marco de una comisión mixta.

Era natural que existiese alta expectación por lo que finalmente resolviera el Pleno en torno al sistema político, materia que a pesar de su trascendencia todavía seguía en suspenso producto de la falta de acuerdo entre los distintos colectivos. Aun cuando varias de las normas propuestas por la comisión de Sistema Político terminaron siendo aprobadas, hubo otras que no lograron sortear la barrera de los dos tercios, como fue el caso del artículo en que se proponía que, en caso de discrepancias entre el Congreso de Diputados y la Cámara de las Regiones, el primero podría hacer valer su propuesta con los 4/7 de sus miembros en ejercicio.

Quienes promueven la noción de un bicameralismo asimétrico estimaban que dicha norma era fundamental para efectos de terminar o cuando menos atenuar fuertemente el actual sistema “espejo” que caracteriza al Congreso, bajo el supuesto de que la Cámara de los Diputados es la que más fielmente refleja la voluntad ciudadana, así como el espíritu del acuerdo alcanzado finalmente por varios de los colectivos. Si bien la Cámara de las Regiones seguirá siendo contraparte legislativa en algunas materias relevantes, al rechazarse la posibilidad de que los diputados impongan su voluntad por los 4/7 en caso de que surjan discrepancias entre ambas cámaras deja a la instancia regional -al menos por ahora- con más facultades respecto del diseño originalmente propuesto.

Por cierto que este esquema no ha dejado conforme a un sector de la Convención, pero lo que cabría haber esperado es que se respetaran las reglas elementales de cualquier proceso democrático reglado, aceptando el veredicto que estableció el Pleno. Ello lamentablemente no sucedió así, optando por el cuestionable expediente de los resquicios, tal que dicha norma, así como aquella que busca garantizar la plena igualdad a independientes y miembros de organizaciones políticas en la presentación de candidatos como en su participación en procesos electorales -la cual tampoco logró los dos tercios- buscarán ser revividas en la forma de indicaciones presentadas al informe de la comisión de Sistema de Justicia, el cual deberá votarse esta semana.

Más allá de que algunos busquen interpretaciones para efectos de justificar esta maniobra, ante la ciudadanía un proceder de esta naturaleza -con “cocinas” y buscando formas para burlar lo que ha resuelto la mayoría- solo recuerda algunas de las peores prácticas políticas que muchos convencionales supuestamente vinieron a corregir. Al parecer no se ha aquilatado el daño que esto podría provocar en la imagen de la Convención, cuando los niveles de desconfianza sobre ella han alcanzado su punto más alto desde que comenzó el proceso.

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