Déficit de cultura coalicional



SEÑOR DIRECTOR:

El resultado de la tramitación de la Ley Nain-Retamal evidenció un problema que comienza a mostrarse como estructural en el oficialismo: la dificultad creciente para procesar de manera institucional diferencias al interior del bloque de gobierno.

Es normal que en los gobiernos que están compuestos por distintas fuerzas políticas debatan, discrepen y hasta muchas veces lo hagan de forma pública. Esto no debe sorprendernos. La coalición de gobierno más exitosa, la Concertación de Partidos por la Democracia, estaba conformada por fuerzas que habían sido antagonistas antes del quiebre de la democracia y durante la dictadura militar. Pero lograron procesar estas diferencias y darle al país 20 años de estabilidad política y desarrollo económico y social.

Sin embargo, hay una línea que separa la cultura de la coalición de la cultura de la autolesión. El hecho de que una parte del oficialismo finalmente se restara de apoyar la iniciativa legal impulsada por La Moneda muestra cómo un gobierno puede trabajar contra sí mismo. La marginación de los diputados/as del FA y PC del acuerdo pasó de ser una simple discrepancia a instalar una tensión con la otra coalición (PS, PPD, PR y PL) y el Ejecutivo aún no superada.

El asunto ha seguido escalando, dejando de ser una coalición donde solo se discrepa para convertir la disputa en una arena con bandos que se atacan, utilizando el debate público para expresar tales diferencias.

El oficialismo requiere de manera urgente de mecanismos a nivel de la coalición que permitan procesar institucionalmente sus diferencias. Mientras tanto, la oposición (externa al gobierno) parece haber renunciado a ser alternativa y estaría apostando en el actual escenario por la alternancia, es decir, solo esperar a que les toque volver a gobernar.

Marco Moreno

Académico Escuela Gobierno UCEN

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