Desafíos después de la tormenta

empleo




Por Sebastián Parga, abogado

Como decían las abuelas “no hay mal que dure 100 años, ni tonto que lo resista”, y estás semanas hemos escuchado que todo el foco de atención está en la tormenta que nos aqueja: la pandemia. Pero para una correcta política pública debemos pensar en lo que sucederá, después del temporal, más allá de las fatídicas cifras que nos anuncian para ese momento.

Entre los pendientes pre-Covid y post-Estallido Social, una de las más importantes serán las reformas laborales, y lo pienso principalmente porque parece que nuestro país “ya no está de acuerdo con lo que piensa”. Me refiero a la inminente -al menos en marzo 2020- reforma de pensiones que fortalecía el ahorro individual y el pilar solidario. Al respecto, todos los sectores políticos estaban de acuerdo en que el ahorro era insuficiente y que procedía ahorrar más. Esto recaía en el empleador e implicaba un 5 % adicional en el costo de mano de obra. Aunque los economistas anunciaron despidos y menor competitividad, existía, sin embargo, un apoyo bastante transversal en cuanto al monto, no así en cómo se distribuía entre fondo solidario y fondo individual.

Ahí estaba la discusión en marzo. ¿Pero la convicción de años desapareció? Cuatro meses después, la propuesta de retirar 10% de los fondos previsionales va en la línea contraria. ¿Qué pasará, tras el fin de la pandemia, con ese proyecto de pensiones que fortalecía el ahorro y se hacía cargo del largo plazo? Incerteza total. Nadie ha dicho una sola palabra al respecto, ni sabemos si subirán los costos de mano de obra, un aspecto que incide en la reactivación de corto plazo. Otra incógnita es la del proyecto de reducción de las 45 horas de la jornada de trabajo. También parecía de discusión rápida, no obstante aumentar los costos de mano de obra.

Claramente ambos proyectos dificultan la difícil tarea de fortalecer las fuentes de trabajo. ¿nos pondremos de acuerdo en que eso no ya es viable para resucitar nuestra economía? A mi juicio, este es un tema que debería ser revisado ahora y no sobre la marcha, ayudando a que las empresas tengan algo de seguridad cuando la tormenta empiece a aclarar. Y no pensemos en grandes empresas, sino en todas chicas y grandes; con muchas utilidades y con pocas; las familiares y las por acciones; las que llevan pocos meses y las que llevan décadas existiendo.

El gran tema de fondo es que tarde o temprano saldremos de esta pandemia. ¿Hemos bajado las expectativas del estallido social? Creo que nadie se atreve a pensar en eso. ¿Dónde debemos poner nuestros esfuerzos? En reconstruir las fuentes de trabajo y uno de los costos importantes en las empresas es el de mano de obra.

¿Seremos capaces de darnos cuenta que la regeneración de fuentes de trabajo será el foco? No quiero dar malas noticias, de esas que abundan en esto momentos. Es clave que estemos de acuerdo acerca del contexto que enfrentará Chile post-Covid, anunciando desde ya cuáles proyectos seguirán su curso o no. Se necesita normativas claras, sin letra chica o impresentables parches posteriores. Lo verdaderamente prioritario, el foco de nuestros esfuerzos como país, debiera ser la generación de fuentes de trabajo.

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