Desafíos para conservar el mar de la Patagonia



Por Kristine Tompkins, cofundadora de Tompkins Conservation Chile y embajadora de Áreas Protegidas ONU

Hoy se celebra el día internacional de los océanos, un día que nos invita a reflexionar sobre la importancia del mar y la urgencia de protegerlo, en un año marcado por la crisis sanitaria del Covid, donde ha quedado demostrado el impacto que implica romper el equilibrio natural del cual somos parte, y enseñándonos, con más fuerza que nunca, que el bienestar humano y los sistemas ecológicos saludables están completamente unidos.

El océano hace posible la existencia de la vida: produce al menos el 50% del oxígeno del planeta, alberga la mayor parte de la biodiversidad de la tierra, y absorbe cerca del 30% del dióxido de carbono que emitimos, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático. El equilibrio del mar depende de la continuidad de sus procesos ecológicos, sin embargo, este equilibrio se encuentra gravemente amenazado por la relación que históricamente hemos tenido con él, al considerarlo una fuente inagotable de recursos, y al contaminarlo con los desechos que producimos como consecuencia del consumismo sin límites al que estamos acostumbrados.

Para revertir esta triste tendencia, es fundamental impulsar la creación de parques marinos, especialmente en una zona tan rica y frágil como es la Patagonia. Si bien en Chile se ha avanzado mucho en la creación de áreas marinas protegidas, y el 42% del mar chileno se encuentra bajo alguna categoría de protección, en la Ruta de los Parques -entre Puerto Montt y Cabo de Hornos- menos del 1% de las aguas costeras (litorales, canales, fiordos y bahías) se encuentran resguardadas, existiendo una baja representación de los ecosistemas costeros patagónicos.

Este excepcional territorio, con sus 17 parques nacionales, requiere de espejos de conservación para proteger los ecosistemas marinos aledaños a estas áreas, generando una red de conservación marino terrestre a lo largo de la Patagonia. Los ecosistemas marinos y terrestres están íntimamente conectados, por lo que es necesario realizar una conservación efectiva para el resguardo de diversos ambientes, nichos ecológicos y las especies que existen en ambos ecosistemas.

Este enfoque integral permitirá la restauración de los procesos ecológicos, ayudando a confrontar la gran crisis ambiental que estamos viviendo. Para lograr esto, todos somos necesarios. Inspirémonos este día de los océanos para reflexionar cómo cada uno de nosotros puede ayudar a mejorar nuestra relación con toda la comunidad de vida, en la tierra y en el mar, siendo parte del cambio que necesitamos. El bienestar y el futuro del planeta depende de todos.

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