Día Mundial de las Ciudades



Por Ricardo Abuauad, decano Campus Creativo UNAB, Profesor UC

El 31 de octubre se celebró el Día Mundial de las Ciudades, con el tema “Adaptar las ciudades para la resiliencia climática”. Pero su convocatoria contiene una grave advertencia, que nos toca de cerca: “Los mil millones de personas del mundo que viven en asentamientos urbanos informales son particularmente vulnerables. Se encuentran, en diversos grados, carentes de una vivienda adecuada y acceso a servicios básicos como saneamiento, agua potable y sistemas de drenaje pluvial…”

La crisis medioambiental está en muchos casos en el origen los campamentos, formados a veces por “migrantes climáticos”. Una vez viviendo en ellos, esa población queda expuesta a sequías, aumentos de la temperatura o inundaciones, que ciertamente se harán más frecuentes, con graves consecuencias.

El documento “Building Resilience to Climate Change in Informal Settlements” (OneEarth, 2020) define una “escalera” de 7 “peldaños” de soluciones, desde la más básica (erradicación y relocalización forzada), hasta la más evolucionada (solución “transformadora” con mitigación de efectos del cambio climático). Aunque desde una aproximación diferente, esta secuencia de prioridades es sin embargo casi idéntica a la de la Encíclica Laudato si’: “Si en un lugar ya se han desarrollado conglomerados caóticos de casas precarias, se trata sobre todo de urbanizar esos barrios, no de erradicar y expulsar. … en el caso que se deba proceder a su traslado, …es necesario proporcionar una información adecuada y previa, ofrecer alternativas de alojamientos dignos…”.

Los programas de los candidatos presidenciales han tomado nota de la gravedad del problema de los campamentos. Prácticamente todos hablan de la consolidación del Banco de suelos; varios proponen modificaciones en la institucionalidad, fortalecer el subsidio al arriendo, mejorar las herramientas para lograr integración, disminución de los plazos en las soluciones. Luego naturalmente existen diferencias, desde la posición de Kast a favor de la libertad de elección y subsidios a los beneficiarios;  la apuesta de Sichel  por subsidios diferidos que permitan que el Estado licite anticipadamente, apoyando el pago del pie desde el Estado, y asignaciones directas a personas; Provoste, agilizando radicación y relocalización digna; hasta la de Boric, que desconoce el aporte de privados para reemplazarlo por un modelo de inversión estatal que incluye hasta una comercializadora pública de materiales de construcción. Todos, sin excepción, reconocen la urgencia.

En este escenario de vulnerabilidad, con el alza de personas viviendo en campamentos y las consecuencias del cambio climático acechando sobre ellas más aún que sobre el resto de la población, probablemente esa es la única noticia alentadora: la instalación de estos temas en el centro de los debates. Solo a partir de esa visibilización, que las circunstancias hicieron inevitable, avanzaremos hacia soluciones duraderas. Visibilización, ese es al final el sentido del Día Mundial de las Ciudades.

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