Diálogo social y trabajo decente: claves para enfrentar la crisis

MANIFESTACIONES EN PLAZA ITALIAMARCHA HISTORICA

Foto: Patricio Fuentes.



Las actuales demandas sociales en Chile están estrechamente vinculadas con los déficits de trabajo decente: bajos salarios, ingresos desigualmente distribuidos, protección social limitada con escasos mecanismos de solidaridad y restringidos ámbitos de diálogo social para las relaciones laborales.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue creada en 1919 con el objeto de generar un espacio de diálogo social para que sus tres constituyentes (los gobiernos, las organizaciones de empleadores y las organizaciones de trabajadores) pudieran acordar la promoción de la justicia social a través de lo que denominamos contemporáneamente como trabajo decente. Este concepto contempla el desarrollo de las capacidades de las personas, el respeto de los derechos fundamentales, un ingreso que permite la subsistencia digna, la protección social y la igualdad de oportunidades y trato para todos.

En la actualidad la urgencia está puesta en alcanzar acuerdos políticos y recuperar la paz social. También debemos tener presente que indudablemente la crisis impactará sensiblemente al empleo y los ingresos de los hogares. La posibilidad de una recuperación sostenible pasará, como la gran mayoría de los actores sociales lo han manifestado, por (i) un rediseño institucional y de relaciones que podría surgir de una nueva Constitución, y (ii) la implementación de políticas que mejoren la distribución del ingreso, como una política tributaria más progresiva, el aumento del salario mínimo, la mejora de las pensiones solidarias y el alivio de la carga financiera de los hogares por gastos en salud y educación.

Así también es clave el comienzo de un camino de redefinición del sistema contributivo previsional con componentes importantes de solidaridad, y un sistema de relaciones laborales que permita más y mejores espacios de negociación entre trabajadores y empleadores.

En 2017, la OIT adoptó una Recomendación internacional sobre el empleo y el trabajo decente para la paz y la resiliencia. Este instrumento, acordado en el marco del multilateralismo tripartito, brinda una guía para generar trabajo decente con el fin de prevenir y recuperar la paz en situaciones de crisis provocadas por conflictos y desastres. Además de poner a disposición este instrumento de gobernanza, la OIT tiene dentro de su mandato, abogar y apoyar especialmente las diversas instancias nacionales de diálogo tripartito, como el Consejo Superior Laboral.

En el corto plazo, sin embargo, se requerirá un gran esfuerzo para mitigar los efectos inmediatos de la crisis. Para ello, será necesario un marco de diálogo tripartito que permita legitimar las decisiones sobre políticas públicas. La desocupación y la informalidad aumentarán y también los precios, con lo que los ingresos de numerosos hogares se verán afectados.

Es necesario poner en acción y escalar algunos dispositivos actuales del sistema de protección laboral y social, tales como el seguro de cesantía y los programas de empleo, al igual que el apoyo a los ingresos de los hogares, con mejoras en las asignaciones familiares y el subsidio único familiar. Conjuntamente, estos cuatro instrumentos dan cobertura tanto a los trabajadores formales como a aquellos que se encuentran fuera del mercado de trabajo formal; y contribuirían a contar con una potente política de ingresos para atender los efectos de la crisis.

El diálogo social es un poderoso instrumento para dar respuesta a los efectos de las circunstancias que enfrenta el país. Sin embargo, para ser efectivo, requiere de un compromiso activo de los actores, especialmente del gobierno y mecanismos de coordinación y unidad entre los distintos estamentos que participan del mismo. El tripartismo de gobierno, empleadores y trabajadores es una fórmula de gobernanza que ha promovido con bastante éxito la Organización Internacional del Trabajo a través de sus cien años de historia. No constituye una solución mágica para enfrentar la magnitud de la crisis actual de Chile, pero sin lugar a dudas puede ser un pilar importante para aportar a un nuevo pacto social para lograr un país más justo y con más trabajo decente.

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