Ricardo Hepp

Ricardo Hepp

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Opinión

Discusión que ya no existe


Los verbos raptar y secuestrar tuvieron en el pasado significados distintos y, por cierto, no eran sinónimos. El lector Franco A. Vial escribe: “he visto con frecuencia que esos dos verbos se utilizan en La Tercera como si fueran sinónimos, pero creo que no lo son. El rapto tiene connotaciones sexuales y el secuestro, no”.

El diccionario de la lengua recoge actualmente, tanto para raptar como para secuestrar, el significado de “retener indebidamente o en contra de su voluntad a alguien, con el fin, generalmente, de conseguir un rescate”. Así, en la mayoría de los casos, el empleo de uno u otro término es indiferente, y así suele ocurrir en los textos de diarios y revistas. Secuestro también tiene otras acepciones, entre ellas, “impedir por orden judicial la distribución y venta de una publicación” y “embargo judicial de algo”.

Antes -como recuerda el lector Vial- el propio diccionario académico indicaba que el verbo raptar significaba “sacar a una mujer, violentamente o con engaño, de la casa y potestad de sus padres y parientes”. Pero, esa definición no satisfacía a todos. El lingüista colombiano Roberto Cadavid, en su obra “Gazaperas Gramaticales”, la consideraba imperfecta porque ésta no señalaba que había un propósito deshonesto, y porque limitaba el número de posibles víctimas solo a mujeres bajo la potestad de padres o parientes. ¿Y las demás mujeres raptadas?

Como sea, esta discusión ya no existe. La edición del tricentenario del diccionario define raptar como “secuestrar, retener a alguien en contra de su voluntad, por lo general con el fin de conseguir un rescate”. Y, en segunda acepción señala: “Dicho de un hombre. Llevarse a una mujer violentamente o con engaño”. Pero, sin especificar fines deshonestos.

Barco salmonero

El lector Mark Klein escribe que el 11 de julio leyó en La Tercera una nota “que parecía escrita en clave: solo para iniciados”. Dice que “en la información titulada ‘Todo listo en Chiloé para reflotar barco de salmones’, la autora emplea dos veces el término ‘adrizamiento’ de una nave hundida, pero no explica de qué se trata ni para qué sirve. Luego identifica a la nave náufraga como Wellboat Seinkogen (así, sin comillas). No son muchos los lectores que saben qué es un adrizamiento y pienso que La Tercera no estará esperando que leamos el diario con un diccionario en mano”.

Cierto. Si el diario usa palabras técnicas o especializadas debe explicarlas. El diccionario de la Lengua indica que adrizar es un término náutico que significa “poner algo, en especial una embarcación, en posición vertical”. Pero, la información no explica cómo ni para qué hay que poner a la nave náufraga en posición vertical. La periodista también pudo usar sinónimos de adrizar (o drizar), que son más conocidos, como alzar, enderezar o levantar.

En cuanto al nombre del barco hundido, éste es “Seikongen”. “Wellboat” es un tipo de embarcación en el ámbito salmonero, que opera como vivero en el transporte de peces vivos para velar por su bioseguridad. Estas naves estuvieron en las páginas de prensa en 2007 cuando comenzó la crisis del virus ISA (que causa anemia infecciosa en los salmones) y produjo grandes pérdidas en la industria salmonera de Chile y Noruega.

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