El costo de la irresponsabilidad




SEÑOR DIRECTOR

Apelar al “bien común” y al “cuidémonos entre todos” para enfrentar la crisis sanitaria del país no ha dado resultado. Es evidente que la cantidad de muertos diarios, el número de Mipymes quebradas, el daño en salud mental, lo perjudicado que se han visto los niños, el agotamiento del personal de salud y el gasto fiscal no son factores que estén influyendo en las decisiones de las personas día a día.

Es momento que el costo social que produce el incumplimiento de las normas sanitarias sea pagado por los individuos responsables. Las externalidades negativas deben ser internalizadas por quienes las producen. ¿Cuál fue la multa de los vehículos devueltos este fin de semana largo por incumplimiento sanitario? ¿Y la de los cientos de detenidos todas las noches por fiestas clandestinas? Falta mayor esfuerzo en comunicar el costo real (¡en plata!) de no cumplir las reglas, y mayor efectividad en la fiscalización, hoy es fácil saltarse la autoridad.

Frente a esto último, las municipalidades pueden ser un ente relevante, pero para eso es clave que lo recaudado en multas y partes se quede en los municipios.

Joaquín Godoy Z.

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