El proceso debe continuar

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Un rápido vistazo a los últimos 100 años de nuestra historia nos muestra con absoluta claridad que Chile caminó, quizás sin mucha conciencia pero inexorablemente, hacia el centralismo que hoy padecemos. El peso relativo en términos de habitantes, desarrollo económico y oferta cultural de ciudades como Iquique, Copiapó, Valparaíso, Talca o Concepción, respecto a Santiago, era muy superior en esos años al que tienen hoy. Ese proceso no fue bueno para el país en su conjunto. Por lo mismo, el camino de descentralización es una obligación y una necesidad para nuestra desarrollo humano y territorial.

El paso de la elección indirecta a una elección directa de los consejeros regionales fue un paso importante. Y sin duda alguna, la elección de gobernadores regionales lo será aún más. Este será un cambio copernicano del modo en el cual las regiones del país comenzarán a vincularse con el poder central en Santiago, con sus ministerios y muy particularmente con la Dirección de Presupuesto. Más aún, el vínculo entre gobernadores regionales y gobiernos centrales de distintos signos políticos presentará un desafío a nuestra institucionalidad que no tiene precedentes en nuestra historia.

Las dinámicas políticas también cambiarán: territorialmente hablando, el gobernador regional será sin duda alguna la persona que más votos habrá acumulado en una elección. Por lo mismo, su vínculo con los senadores y diputados, las influencias sobre los alcaldes, su peso específico para imponer agendas y estructurar equipos, nos harán modificar nuestra mirada a muchos de los procesos acostumbradas.

Por otra parte, esta nueva orgánica nos hará revisar los problemas de centralismo que podrían ocurrir dentro de cada región: dadas las obvias dinámicas electorales, los privilegios de las grandes ciudades de cada región tenderán a maximizarse. Ello en parte debiera mitigarse con la representación que por provincia le corresponde a los consejeros regionales, pero, aun así, requerirá de especial atención lograr un desarrollo armónico "puertas adentro" de cada región.

De acuerdo a la ley vigente, esta primera elección de gobernadores regionales se efectuará en octubre de este año. Hay quienes piensan que debiese postergarse para hacer las necesarias correcciones a vacíos que evidentemente tiene la ley de gobiernos regionales en materia de competencias y de resolución de contiendas; otros para esperar una ley de rentas regionales, y otros para esperar que los ministerios se adecúen a la nueva estructura.

Algunos alcaldes han expresado ese punto de vista por estos días.

Es verdad que se deben mejorar normas de protocolos regionales, preocuparse de la instalación física de parte de los equipos del gobierno regional, mejorar la equidad en el pago de patentes y fortalecer normas de transparencia, probidad y rendición de cuentas.

Aun cuando todas esas aprensiones son válidas, pienso que debemos seguir avanzando en este camino a partir de las fechas establecidas en la ley vigente.

Tomando ese punto de partida, y solo por razones de prudencia, quizás podría evaluarse iniciar este proceso gradualmente: partir en regiones más pequeñas e ir avanzando a las más grandes, más o menos con el mismo criterio que se adoptó para implementar la reforma procesal penal.

Dicho lo anterior, este proceso debe continuar. El desarrollo de Chile pasa por su descentralización.

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