Opinión

El repudio al comercio y las ventas, la ceguera de Chile

Aton Chile SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

Chile es un lugar curioso e inmensamente contradictorio. Es un país que pareciera odiar a quien crea riqueza. En ese afán por demonizar lo que nunca debiese ser demonizado, en nuestro país se condenó transversalmente el lucro, como si fuese el peor de los males. Pareciera ser que muchos no comprenden que lucro es todo usufructo del propio trabajo, toda persona que cobra un sueldo, lucra. No es algo demoniaco, ni condenable, todo lo contrario. Es algo natural al ser humano. Las personas hacen labores y esperan recibir algo a cambio de esa acción. Eso puede ser la satisfacción de un voluntariado o el justo pago pecuniario por la labor hecha.

El ser humano busca un interés personal, en toda acción, incluso en las solidarias. Es la satisfacción que produce el ayudar lo que mueve a muchos a hacerlo. Chile no ha terminado de comprender esto, de hecho, sigue siendo un lugar donde cuando se busca ofender a alguien le dicen “eres un comerciante”. Pareciera ser que no tienen noción que la escritura no se inventó para hacer poesía, ni filosofía sino para hacer negocios. Las tablas sumerias que son consideradas los primeros registros escritos, son pagarés. La memoria suele ser frágil, sobre todo cuando hay de por medio deudas. La palabra “crédito” viene de “credo”, un acto de fe, donde alguien presta dinero y cree que el otro le pagará. Para no olvidar esas deudas, nace la escritura.

El comercio ha sido y es el motor de la historia. Rutas comerciales trasladaron productos y combinaron culturas, construyeron maravillas en paz, ya que donde hay comercio, no entran balas. Comprar y vender siempre fue algo virtuoso y sin duda, un arte que implica y necesita muchas habilidades blandas. Pero la ideología tergiversó algo natural y necesario, ya que el hombre tranza desde la caverna, convirtiéndolo en algo condenable.

Esta semana la ministra de ciencias, Ximena Lincolao, hizo una referencia a cuanto las humanidades y los docentes pueden aportar desde sus habilidades blandas y pensamiento crítico, a lo que los americanos se refieren como “Consumer Success Manager”, algo de inmenso valor. Algo que el mundo anglosajón, donde ella como mujer de origen indígena logró surgir desde sus méritos, comprende muy bien. Ella forjó su propio camino y trabajando en muchas cosas logró hacer lo que los chilenos detestan, “le dio el palo al gato”. Como mujer, según la ideología, debía ser aplastada por el patriarcado y no lo fue. Como indígena debió ser ignorada y tampoco lo fue. Ella forjó su camino y desde hace mucho piensa en inglés, un idioma directo, que va al grano, que no adorna las frases, ni las ideas. Un modo de pensar que hace las cosas y que no se queda en simples palabras. Ella se refirió a las oportunidades que tienen los profesores y profesionales de áreas como filosofía e historia de convertirse en “vendedores o servicio al cliente” en un mundo de cambios laborales e inteligencia artificial. La ministra hizo una traducción literal del concepto anglosajón, pero en Chile esa amargura y animadversión hacia las ventas y el comercio, la mal interpretó.

La ministra incomoda a muchos, por eso ha sido blanco de constantes ataques y “funas”. Es todo lo que según algunos debiera ser la “categoría de víctima”, pero ella es lo opuesto, es una mujer empoderada, que ha logrado mucho más que todos los que la atacan.

Los sentimientos de algunos profesores como Mario Aguilar pusieron el “grito en cielo” ante estos dichos, afloró la idea de mercantilizar la educación. Nunca comprendieron que la misma Lincolao es licenciada en Castellano y Filosofía por la Universidad de la Serena. Tiene un Ph,D en administración y políticas públicas por la Universidad de George Washington. Emigró a Estados Unidos con escasos recursos económicos y “la hizo”. Trabajó en lo que pudo, incluido de “nana”, no le hizo asco a nada. Aprendió inglés, convalidó su título, trabajó en escuelas públicas en Washington y llegó a ser vice superintendenta de Educación del Distrito de Columbia. Creó la plataforma digital Phone2Action para conectar a los ciudadanos con los legisladores y las autoridades en Estados Unidos. Para lograr que las cosas se hicieran. Fue una de las socias fundadoras de BuiltWithin, Startup de IA para gestionar aprendizajes tecnológicos y pasantías laborales en entornos del futuro. Fue destacada por la revista Forbes y nombrada como una de “las titanes de tecnología” por la revista Washingtonian. Ella entiende que la formación humanista te habilita mucho más allá que la disciplina misma. Ella es una “self made woman”, una mujer que se hizo desde cero y con esfuerzo e inteligencia supo aprovechar las oportunidades.

Como es una mujer inteligente, que tiene humildad, ya que la adquirió de la vida y la experiencia, reconoció que se expresó mal y explicó que se refería a habilidades blandas como la empatía y el pensamiento crítico. Fue altamente política, porque lo cierto es que la ideología y la amargura son las que estancan a Chile. Tanto “show” por mencionar la palabra “vendedor”. ¿Que parte de que en la vida “todo es venta” muchos no entendieron? Los productos y las ideas se venden. Cuando uno quiere convencer a alguien para que invierta, tiene que lograr vender la idea, ser convincente.

Las habilidades de vendedor son precisamente las que hacen la diferencia entre el que se queja que el mundo no lo entendió y el que se hace su camino. Esa es la ceguera de Chile, el no entender que “todo es venta” y que el comercio es el motor de la historia. Claro que desde las humanidades podemos aportar a muchos más ecosistemas que al humanista. Lo que uno estudia en la universidad es un marco que habilita para mucho más que para la carrera misma que se estudia. Esa es la diferencia entre empleados y emprendedores. Sí, en el mundo de la IA, quien no se reinvente y vea más allá, tendrá siempre menos oportunidades. La venta y las habilidades para ésta debieran ser parte del curriculum y no una “paria social” condenable.

Por Magdalena Merbilháa, historiadora y periodista.

Más sobre:Ximena LincolaoMinistraCienciasHumanidadesVemtas

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE