El signo de los tiempos



Por Juan Carvajal, periodista y ex director de la Secom

Más allá de cualquier otra consideración, el fin de semana volvió a cambiar el cuadro político chileno, luego de la elección de Yasna Provoste como candidata de Unidad Constituyente y la inscripción de 9 candidatos presidenciales y de las listas parlamentarias de los principales bloques este lunes.

Así como la derrota de Lavín y Jadue -los favoritos de la primaria legal- despolarizó un escenario que habría radicalizado las campañas y por ende el clima político del país, la elección de la candidata de la centroizquierda modificó la ubicación de las piezas, haciendo mucho más complejo un trabajo que ya parecía diseñado por quienes ya estaban en carrera para el rescate del voto de centro. No deja de ser destacable que, en esta oportunidad, las encuestas reflejaron el resultado final, no obstante la complejidad que representa hoy predecir el comportamiento de una ciudadanía cambiante pero atenta a lo que acontece en el devenir diario.

Chile, cual laboratorio de experimentación, está viviendo cambios de gran magnitud y con gran celeridad en todos los planos y en secuencias que ni los estudios, proyecciones, ni liderazgos logran precisar con exactitud. Así las cosas, hay nichos electorales que salen y entran en cada elección sin que, por ahora, alteren en lo sustantivo un indicador superior de importancia al 50%.

Con todo, la ciudadanía pareciera tener mucho más claro ciertos juicios para elegir y votar. Las campañas ya no responden a las mismas señales conocidas y registradas por partidos y bloques. Así lo demuestran, a lo menos, los resultados electorales de alcaldes, gobernadores y convencionales. Se agotó el tiempo para más de lo mismo, hoy se buscan rostros nuevos y la demanda de cambios es ahora. Ya nadie cuestiona la crisis de confianza en las instituciones y ningún candidato que aspire a un triunfo podría quedar fuera del rechazo a los abusos, a las desigualdades, al machismo, al maltrato histórico de los pueblos originarios o a la falta de compromiso con el cuidado del medio ambiente.

Hacer política, comunicación y asumir roles de liderazgo y conducción, requieren hoy el reaprendizaje de formas y contenido con todos los matices que van emergiendo. Exige saber leer señales y, por sobre todo, que la institucionalidad reinstale una conversación centrada en las personas.

En este contexto, no cabe duda que los tres principales candidatos para la primera vuelta presidencial, así como las fuerzas políticas que los apoyan, ingresan a esta fase crítica de la campaña con distintos problemas y desafíos. Provoste deberá evitar quedar cautiva de una DC a mal traer. El PS y el PPD deberán cuidar que parte de su votación no emigre hacia la propuesta de Boric. La alianza PC/FA deberá pensar qué hacer para ganarse un voto de centro sin el cual no puede construir mayoría. Y no es menor el desafío para Sebastián Sichel, quien debe convencer a un electorado que rechaza al bloque que representa y menos aún con un rostro simbólico del piñerismo como el de su vocera.

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