Empleos para hoy… ¿empleabilidad para mañana?
El gobierno anunció un plan para abordar la denominada emergencia laboral y la alta tasa de desocupación que se mantiene cercana a los dos dígitos con casi un millón de personas buscando trabajo. Combinando medidas de reactivación económica y subsidio a la contratación, se proyecta generar más de 100 mil empleos.
Si bien movilizar inversión pública, apoyar a las pymes y reducir el costo inicial de nuevas contrataciones puede impulsar la creación de empleo en el corto plazo, es importante aclarar que se trata de una medida transitoria. Actualmente, nuestro debilitado mercado laboral afronta restricciones estructurales que afectan más fuertemente a grupos como las mujeres, jóvenes, personas de 50 o más años, que enfrentan largos periodos de búsqueda de trabajo, mayores barreras de empleabilidad y acceso a trabajos informales, a lo que se suman altos costos de contratación y rigideces que vuelven más crítica la situación.
El desafío, por tanto, no termina en generar puestos de trabajo durante los próximos meses, sino en la capacidad que tendrá nuestra economía de sostenerlos en el tiempo. Las decisiones de contratación de las empresas están vinculadas no solo a sus expectativas de ventas e inversión, sino también al costo y a la incertidumbre asociados a incorporar nuevos trabajadores.
La semana pasada, el Banco Central advirtió que la debilidad del mercado laboral no responde únicamente al ciclo económico y señaló al cambio tecnológico y la automatización entre los factores persistentes que pueden estar influyendo en su desempeño. Al mismo tiempo, está cambiando el tipo de trabajo que las empresas necesitan. El problema, por tanto, no es solo cuántos empleos se crean, sino también cómo están cambiando las tareas y las capacidades que esos empleos requieren.
La inteligencia artificial profundiza este proceso. Según estimaciones de la OIT y el Banco Mundial, el 37% del empleo en Chile está expuesto de alguna forma a la IA generativa, pero buena parte de sus efectos puede darse mediante la transformación de tareas y el aumento de productividad. La dificultad es que esa transición no será igual para todos: quienes cuentan con mayores competencias y acceso a capacitación estarán en mejores condiciones para aprovechar estas tecnologías, mientras otros podrían enfrentar mayores dificultades para adaptarse o reinsertarse.
Las medidas anunciadas pueden contribuir a enfrentar la emergencia actual. Pero el verdadero desafío comienza después: que quienes encuentren empleo hoy tengan las competencias necesarias para seguir siendo empleables mañana. En un mercado laboral marcado simultáneamente por mayores costos de contratación y un rápido cambio tecnológico, crear puestos de trabajo es indispensable; fortalecer la capacidad de adaptación será igualmente importante.
Por M. Ángeles Morandé e Isidora Vergara, Centro de Políticas Públicas UC
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