Está picando

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Quienes somos aficionados al fútbol y otrora modestos cultores, reconocemos la frase "está o quedó picando" como aquella que describe una buena oportunidad para poder convertir un gol. Pero como suele ocurrir, las oportunidades no siempre se aprovechan.

Se me ocurre que la centroizquierda, aunque se enojen, esa que le dio sustento a la Concertación durante viente años, cuatro gobiernos continuos, tiene una gran oportunidad de ofrecer una alternativa distinta a la actual fórmula de gobierno y aquella que la precedió.

A propósito de continuidad, no está demás recordar que ninguna de las coaliciones políticas que sucedieron a la Concertación fueron capaces de durar más de un período.

Está "picando", pero hay que atreverse. Ello implica reivindicar lo hecho, asumir los pendientes con ideas renovadas, con eficacia en su ejecución, con prudencia, idealmente con una generación distinta en la conducción.

Atreverse implica retomar una forma seria de hacer política, ser capaces de salir al paso de propuestas populares, con efectos negativos, que en definitiva las convierten en propuestas populistas. Por ejemplo, en esta discusión sobre la jornada laboral, entre las 40 y las 41 horas, escuchar lo que nos dicen los mejores economistas de la centroizquierda, muchos de los cuales tuvieron papeles relevantes en la época de oro de la economía chilena. No es baladí que Valdés, Marfán, Arellano, Marcel, Velasco y varios más hayan alertado de los efectos en el empleo y en los salarios de las propuestas en liza.

Se suele decir que la Concertación es pasado. Sí lo es desde la perspectiva cronológica, pero tiene calado y una historia exitosa para proponer retomar un rumbo extraviado, que a la hora de dar buen gobierno, ni Chile Vamos, ni la Nueva Mayoría han sido capaces de reeditar.

Parafraseando a Ian Kershaw en su reciente magnífico ensayo Ascenso y Crisis: Europa 1950-2017, ¿cómo afrontará Chile los desafíos que tiene por delante? ¿Terminaremos viendo los logros del pasado como un episodio en buena medida positivo que precedió al declive posterior?

Es corriente encontrar a muchos ciudadanos que echan en falta la coalición que gobernó. A veces es más difícil encontrar actores políticos de esa época, muchos aún vigentes, que reivindiquen lo logrado; más bien ponen sus esfuerzos en mirar a una izquierda crítica y ajena a ese proceso. Aún es tiempo, ojalá alguno de los precandidatos de este mundo se atreva; "está picando".

Pero hay que tomar la oportunidad con claridad, sin temores y sin tanta preocupación por lo que digan los supuestos titulares o tutelares del progresismo.

Ahí está el desafío.

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