Alejandra Falabella

Alejandra Falabella

Académica Facultad de Educación Universidad Alberto Hurtado.

Opinión

Fin a las notas

Foto referencial

¿Se imagina cómo una niña o niño en sus primeros años escolares puede interpretar un 5.2 o un 4.8 o un 6.4 de nota en una prueba? ¿Este modo de calificación aportará al proceso de aprendizaje de los alumnos que están recién comenzando su experiencia escolar?

Ello es parte del debate al anunciarse recientemente una iniciativa desde el PPD de un proyecto de ley para derogar la escala del 1 al 7 por una escala cualitativa, desde 1ero a 4to básico.

Aunque pudiese parecer una idea innovadora, en Chile el reglamento de calificación escolar determinaba justamente que los alumnos de estos niveles fuesen evaluados por una “escala de conceptos”. Seguramente más de alguno recuerde haber sido evaluado con un “MB” o un “muy bueno”.

Las notas son un símbolo que deben ser significativas, claras y comprensibles para los niños, niñas y apoderados, con el fin de que ellos puedan comprender los avances y desafíos por delante.

Las notas con una escala del 1 al 7 resultan un soporte poco adecuado para guiar el aprendizaje de los alumnos más pequeños. Las calificaciones cuantitativas tienen escaso sentido para estos niños y muchas veces generan frustración y desánimo tanto en ellos, como en sus madres y padres. Además, el sistema de decimales, supone matices y exactitudes que no resultan pertinentes para esta etapa.

Por ello, es recomendable la utilización de una escala cualitativa, junto a una retroalimentación detallada del proceso, que estimule a los niños/as en continuar aprendiendo. El foco no debe ser la sanción, la comparación, ni una visión de déficit de los alumnos, sino que una evaluación comprensiva, centrada en las habilidades y competencias de las niñas/os, que permita tomar decisiones pedagógicas acordes.

Aquello es crucial especialmente en el primer ciclo básico cuando los niños recién están comenzando su trayectoria en el sistema escolar. No solamente para evitar posibles fobias o estrés, sino que además considerando que en esta etapa de desarrollo los énfasis deben estar en el aprendizaje lúdico, cooperativo e integral. Lamentablemente el kinder y primeros años de la básica se han escolarizado negativamente, con clases frontales y método “papel y lápiz”, sumado a las pruebas estandarizadas que han intensificado estas lógicas. El uso de la escala cualitativa sin duda no asegura este cambio, pero al menos lo propicia de modo más consistente.

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