Tomás Rau

Tomás Rau

Profesor Asociado del Instituto de Economía, Pontificia Universidad Católica de Chile

Opinión

¿Ha sido beneficiosa la extensión del postnatal?

Foto referencial

El nuevo permiso parental entró en vigor en octubre de 2011 incorporando el derecho a las trabajadoras chilenas a un permiso postnatal parental de doce semanas a continuación del permiso postnatal obligatorio existente (en la práctica una extensión de 12 a 24 semanas). Durante dicho permiso, las trabajadoras tienen derecho a un subsidio que cubre el 100% de la remuneración bruta, hasta un tope de 66 UF. Alternativamente, la ley les permite reincorporarse a sus puestos de trabajo después de las 12 semanas obligatorias en media jornada por 18 semanas adicionales e incorpora una variante de traspaso de semanas de postnatal al padre.

En un estudio recientemente publicado por la revista inglesa The Economic Journal, junto a Pinjas Albagli analizamos el impacto de esta reforma en distintas variables relativas al desarrollo de los niños y otras relacionadas al desempeño en el mercado laboral y salud de las madres expuestas a ésta. En particular el análisis se centra en las habilidades de los niños (cognitivas y no cognitivas) así como en el estrés parental, empleo y salarios de las madres. Usando técnicas estadísticas que permiten controlar por diversos factores cómo la edad en que se toman las mediciones, educación y nivel socioeconómico, encontramos que la reforma está asociada a un incremento significativo del desarrollo cognitivo de los niños expuestos, medido por el Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil (TADI), en comparación con aquellos que no alcanzaron a estar expuestos a la reforma.

La literatura ha planteado que uno de los canales a través de los cuales se manifiestan los impactos de este tipo de reformas es el aumento del tiempo que pasan las madres con sus hijos. Sin embargo, existen otros canales que pueden explicar, en parte, los resultados anteriores. En particular, en el estudio encontramos que la duración del amamantamiento aumenta significativamente y además que las madres expuestas a la reforma exhiben menos estrés parental, en particular en una dimensión relacionada al manejo de situaciones difíciles con los niños.

Estos resultados favorecen la tesis de que la extensión del permiso postnatal puede ser muy beneficioso. Sin embargo, toda reforma tiene costos y esta no es la excepción. Además del costo de la licencia, en una investigación en curso encontramos que, si bien existe un aumento en la empleabilidad de las mujeres en edad fértil después de la reforma, sus salarios se ven disminuidos entre un 2 y 3%, en comparación con hombres de igual edad. Esta penalización salarial ha sido reportada en otros países que han enfrentado reformas de extensión del permiso postnatal. Las explicaciones detrás de este castigo se refieren a un aumento de la oferta de trabajo femenina, como también a un aumento potencial de los costos de reemplazo debido a un postnatal más largo y que en la práctica solo toman las madres (a pesar de que la ley faculta un traspaso de semanas al padre).

Si bien puede ser muy beneficioso poner a los niños “primeros en la fila”, no debemos obviar los costos que este tipo de reformas pudiere tener sobre las trabajadoras en edad fértil. Es imperativo un correcto diseño de políticas públicas que anticipe y balancee dichos costos. En Chile las mujeres enfrentan brechas de género en un sinnúmero de planos e imprimirles la carga de reformas en materias de cuidado infantil y primera infancia es un despropósito e inicuo, sobre todo en un país que aspira al desarrollo.

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