Hagamos lo que hay que hacer

FOTO:PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO

Las pensiones no mejorarán hasta que, primero, se termine con las lagunas previsionales, corrigiendo la informalidad en el mercado laboral, haciendo obligatoria la cotización de los trabajadores independientes y promoviendo el ahorro adicional voluntario.



Cuando nuevamente parece retomarse la discusión de una reforma a nuestro sistema de pensiones, es más necesario que nunca volver a insistir en la clara y contundente experiencia, y evidencia, sobre el funcionamiento de estos sistemas en Chile y el mundo.

Las pensiones no mejorarán hasta que, primero, se termine con las lagunas previsionales, corrigiendo la informalidad en el mercado laboral, haciendo obligatoria la cotización de los trabajadores independientes y promoviendo el ahorro adicional voluntario. En segundo lugar, se debe subir el porcentaje de cotización, con la gradualidad que corresponda, monto que debe destinarse íntegramente a la cuenta individual donde las personas tienen sus ahorros. Tercero, se debe abordar con claridad el problema de la edad de jubilación, ya que ningún sistema puede financiar las pensiones del tercer tercio de la vida de una persona, con sólo lo ahorrado en el segundo tercio. Por último, debe ser de cargo de la sociedad en su conjunto, a través del Estado y los impuestos que pagamos todos, el ir en ayuda de aquellos que no han podido ahorrar lo suficiente, a través del pilar solidario u otros instrumentos de nuestro sistema mixto de pensiones.

Tanto la actual discusión, como también las anteriores que hemos tenido, ni siquiera han abordado la mayoría de estos temas. Para colmo, en lo que parece que sí hay consenso desde hace mucho tiempo es en la necesidad de subir el porcentaje de cotización, pero se trata de una decisión que se ha ido postergando debido a otros desacuerdos, perjudicando así el ahorro y futuro de los trabajadores y sus familias. Hoy es indispensable y urgente a lo menos resolver y aprobar este aumento, en especial después de la merma que los últimos dos retiros del 10% dejaron en las cuentas individuales de la gran mayoría de los cotizantes.

Y aunque es legítimo y entendible que existan distintas posiciones y miradas sobre el sistema previsional por parte de quienes representan la soberanía popular; el gran error ha sido perder el foco sobre lo principal y quizás único que nos debería preocupar en estos momentos: cuidar y hacer crecer el ahorro de los trabajadores hoy, para asegurar una mejor pensión mañana.

Los trabajadores y trabajadoras no pueden seguir esperando, menos cuando muchas de las razones que han entrampado este debate se refieren a medidas que poco y nada apuntan a su bienestar; pudiéndose generar más costos para ellos, como también afectado la transparencia, eficiencia y seguridad en la administración de sus ahorros.

Cualquier reforma al sistema de pensiones debiera focalizarse en reintegrar los ahorros que han perdido los trabajadores; implementar ahora ya el aumento del 6% de cotización, para ser integrados a sus cuentas individuales; tomar acciones para mejorar el mercado laboral y disminuir drásticamente las lagunas previsionales, desincentivando la informalidad y exigiendo la cotización de los trabajadores independientes; y discutir con seriedad y coraje la edad de jubilación para hombres y mujeres, tomando en consideración el futuro y bienestar de los trabajadores y no el discurso de lo fácil o políticamente correcto.

Hace muchos años sabemos lo que hay que hacer. Pero también hace muchos años que el debate político está entrampado en una discusión cuya demora sólo perjudica a los trabajadores, lo cual es especialmente doloroso por el momento económico y social por el cual atraviesa el país. Entonces, y sin perjuicio de poder seguir discutiendo otras materias en el futuro, hagamos ahora lo que hay que hacer.

-El autor es presidente de AFP Cuprum

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