Columna de Max Colodro: Hegemonías en juego

FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO



Las condiciones impuestas al nuevo proceso constituyente han reducido la incertidumbre sobre sus resultados; entre las bases o principios ya definidos, la labor de la comisión de expertos y del comité de admisibilidad, el riesgo de otro desvarío quedó ahora más acotado. Ello explica que muchas de las tensiones políticas que hoy cruzan a la sociedad chilena no tengan ya como cauce principal la elaboración de la nueva Carta Magna.

Atemperada por los indultos y las acusaciones constitucionales, la competencia se sitúa otra vez en el margen interno de cada sector, en una disputa de hegemonías que exhibe similitudes a ambos lados del especto. En el oficialismo, la controversia sobre las dos listas confirma que segmentos del “Socialismo Democrático” vieron en el triunfo del Rechazo el 4/S una posibilidad para el reequilibrio de fuerzas, para tomar el control de puestos claves en el Ejecutivo e iniciar un reposicionamiento, que saque a la centroizquierda de las lógicas que en los últimos años la han sometido a Apruebo Dignidad.

En paralelo, al otro lado, se confirma que Republicanos y Chile Vamos profundizan sus diferencias y que la próxima elección de consejeros será un momento clave en la definición de quién perfila la alternativa opositora; cuáles son los términos bajo los que la derecha y la centroderecha articulan una (o más de una) identidad política frente al oficialismo. Así, tanto para el gobierno como para la oposición, las elecciones del próximo 7 de mayo serán mucho más que el hito que fijará la correlación de fuerzas en el proceso constituyente. Ello, a estas alturas y en función de los forzados equilibrios, ya es menos incidente. Lo importante ahora es quién impone la hegemonía en cada sector: si las opciones más moderadas (Chile Vamos y Socialismo Democrático) o las más polarizantes (Republicanos y Apruebo Dignidad), son las que terminan por fijar los términos y el diseño político en sus respectivos mundos.

Lo interesante es que ya no hay duda que, de prosperar el nuevo proceso constituyente, el texto será fruto de un relativo equilibrio de fuerzas, pero el escenario político de los próximos años va a ser muy distinto dependiendo de si hay una hegemonía clara de Republicanos o Chile Vamos, Socialismo Democrático o Apruebo Dignidad, en la oposición y el oficialismo respectivamente. Inevitable es también que estas disputas en cada sector hagan más difícil el desafío de los actores que están fuera de estas controversias y que buscan ocupar ese amplio margen de un centro todavía huérfano. ¿Cómo se posicionarán en este cuadro la DC y los radicales, Amarillos y Demócratas? ¿Tendrán la oportunidad de representar una real alternativa al predominio de los grandes ejes o quedarán más bien reducidos e incluso anulados por la fuerza de sus respectivas luchas internas?

Son claves del proceso político que empezarán a dilucidarse en mayo, cuando los electores de un nuevo padrón sin derecho a abstenerse concurran otra vez a las urnas.

Por Max Colodro, filósofo y analista político

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