Inconveniente propuesta de IVA diferenciado

Encuesta muestra que el 60% de quienes retiren sus fondos lo destinará a alimentos y productos de primera necesidad

Una moción como la que propone un grupo de diputados oficialistas afectará negativamente el volumen de impuestos recaudados, la eficiencia en la recaudación de impuestos y las posibilidades de redistribuir ingresos a través de la política fiscal.



La Comisión de Constitución de la Cámara de Diputadas y Diputados acogió una indicación de parlamentarios de Chile Vamos para incorporar una rebaja en la tasa a la cual se aplica el IVA a algunos productos al proyecto de reforma constitucional conocido como “Impuesto a los Súper Ricos” (impuesto a personas con patrimonio alto e incremento desde 27% a 30% en el impuesto sobre utilidades de empresas grandes).

La rebaja del IVA propuesta por los diputados oficialistas sería desde 19% hasta 10% en el caso de alimentos, combustibles y otros, y hasta 4% en el caso de algunos insumos básicos (harina, leche huevos), libros, medicamentos y otros ítems. Para los legisladores, las dificultades que ha traído la pandemia justificarían dar un alivio en el pago de impuestos al consumo a sectores de menos recursos. Correctamente evaluada, sin embargo, esta propuesta de diferenciación en las tasas a las que se aplica el IVA representa un grave retroceso en la estructura tributaria del país.

Desde luego, se trata de una propuesta inconstitucional, en tanto la iniciativa en materia tributaria corresponde al Ejecutivo. Más allá de este aspecto fundamental, la diferenciación del IVA afectará negativamente el volumen de impuestos recaudados, la eficiencia en la recaudación de impuestos y las posibilidades de redistribuir ingresos a través de la política fiscal. Es evidente, por la relevancia del IVA (50% de la recaudación tributaria total), que aplicarlo a tasas reducidas a un vasto conjunto de bienes y servicios va a tener consecuencias profundas en el financiamiento del Fisco. En gran parte, debe decirse, esa pérdida de recaudación no se deberá al beneficio percibido por los sectores de menos ingresos, en la medida que los productos que ven reducida su tasa de tributación son consumidos por toda la población, incluida la de mayores ingresos. Luego, debe considerarse que habrá un grado significativo de evasión del IVA por la vía de presentar ventas de productos sujetos al 19% como si se tratara de productos con tasas rebajadas.

También, abierta la posibilidad de diferenciar la tasa a la que se aplica el IVA entre productos, muchas rebajas adicionales van a ser promovidas -y aceptadas- como vehículos privilegiados para canalizar beneficios adicionales a sectores de menores recursos. A la disminución en la recaudación tributaria deberá agregarse un esfuerzo de fiscalización adicional para contener la evasión, lo que determinará un incremento en el porcentaje de la recaudación que se pierde en fiscalizar y administrar el sistema tributario.

La lección básica, y no aprendida, es que la redistribución de ingresos y el apoyo a los más pobres se logra mejor con impuestos que recauden más y en forma más eficiente, como es reconocidamente el IVA aplicado a tasa pareja a todos los bienes, para luego utilizar la recaudación mayor, y más eficientemente lograda, para apoyar directamente a quienes se quiere favorecer. Desgraciadamente, tampoco puede esperarse que la diferenciación del IVA vaya a ser transitoria, como postula el proyecto. Como lo ilustró Colombia en estos días, será muy difícil restablecer un IVA a tasa pareja; es más probable que la ineficiencia, la menor recaudación y las limitaciones a la política fiscal sean permanentes.

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