Independientes


Ya lo decían varias encuestas un par de meses atrás: la gente quiere que la Convención Constitucional sea integrada por independientes. Personas como uno, respondían los consultados en Pulso Ciudadano de Activa Research, a principios de noviembre. Los independientes escucharon y se candidatearon; el 11 de este mes el Servicio Electoral registró más de 2.300 inscritos no pertenecientes a partidos políticos, de un total de 3.339 nombres. Para respaldar las candidaturas de esos numerosos independientes, los chilenos entregaron cerca de 500.000 firmas electrónicas. Un acontecimiento nunca antes visto.

Pues bien, si la ciudadanía aprovecha inteligentemente esta situación, la irrupción de los independientes puede cambiar el tono y la dirección de la política chilena. Si así fuera, es muy probable que este fenómeno no vaya a terminar con la elección de constituyentes el próximo 11 de abril. Es probable que, como están las cosas hoy en día, en la Convención Constitucional ninguna de las coaliciones de partidos tradicionales vaya a lograr el quórum de 2/3 para aprobar una nueva Constitución. Por lo tanto, los partidos políticos tendrán que ponerse de acuerdo con los independientes para ratificar los diferentes temas y propuestas. A mayor número de independientes, mejores posibilidades tendremos de crear una Constitución moderna y visionaria, sin las “cadenas” que nos atan a un pasado autoritario y poco inclusivo.

Este respaldo masivo de la gente obedece al deseo de encontrar rostros nuevos y dejar atrás las opciones más retrógradas, o menos lúcidas, que a menudo ofrecen los partidos políticos. Las personas hoy están demandando propuestas que tengan un correlato con la realidad, con las tribulaciones y problemas que enfrentan a diario, en la vida cotidiana. Y esta es la gran diferencia existencial que tienen las chilenas y los chilenos con la “visión” del mundo político, la cual está centrada exclusivamente en una conveniencia percibida como ególatra, egocéntrica e interesada.

Por supuesto que en la convención tienen que haber nombres conocidos, ojalá de personajes más bien lejanos a la política tradicional; pero también debe producirse un tiraje importante a la chimenea. Tienen que salir nombres nuevos, rostros nuevos, jóvenes, mujeres, personas que de alguna manera estén ligadas al trabajo social, a la educación de los menores, a los problemas de la salud mental. Y sin dejar de lado a la “gente de a pie”.

Pero es primordial que al interior de esta asamblea tengamos constituyentes que conozcan el Estado, porque es ahí donde debemos hacer el gran cambio. Aquellas personas que piensan que vamos a mejorar la salud, las pensiones o la educación, sin realizar modificaciones profundas para modernizar el Estado, se equivocan. Por lo tanto, necesitamos gente con estos conocimientos; académicos, profesionales, jurisconsultos. En la Convención Constitucional las ideas son muy importantes. Sin embargo, no tener ataduras prejuiciadas es más.

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