Irresponsabilidad



SEÑOR DIRECTOR

Como en tantas ocasiones, el llamado “Caso Tomás” ha causado revuelo en redes, matinales, incluso físicamente en las cercanías de los lugares donde se ha llevado a cabo el procedimiento. Y como en tantas ocasiones, la información ha sido poco clara, contradictoria.

Y más allá de lo que pueda ocurrir en la investigación de ahora en más, lo que se vio en las audiencias de control de detención, formalización y solicitud de prisión preventiva del imputado por la muerte del niño, deja un “mal sabor de boca”. En un apresuramiento inexplicable, el Ministerio Público decidió imputar la muerte del niño a su tío abuelo, pidiendo prisión preventiva para él. El defensor penal público, en una actuación muy destacada, se opuso por la debilidad de los antecedentes en su contra y las contradicciones en los informes forenses, lo que la jueza de garantía recogió, negando la cautelar, siendo esta decisión ratificada por la Corte de Apelaciones.

Mientras esto ocurría, las reacciones destempladas, viscerales iban y venían, llegando incluso a pedir la reposición de la pena de muerte. Y todo este espectáculo se nutría de las actuaciones del fiscal a cargo en ese momento, que entregaba, con bombos y platillos, información no corroborada, fantasiosa, poco rigurosa, sin respetar el deber de objetividad que debe guiar su trabajo

El deber de cuidado del sistema es de todos, especialmente de los actores del proceso penal y actuaciones irresponsables como las que vimos estos días, lo perjudican gravemente, frente a una ciudadanía que desconfía y exige más. La muerte de un niño es una tragedia siempre y debe desafiarnos para entregar el mejor de los esfuerzos y resultados, no lo contrario.

Paula Vial Reynal

Abogada penalista

Profesora de Derecho UC

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