Opinión

MK4: Jurel por salmón

10 Septiembre 2026 Entrevista a Jorge Quiroz, Ministro de Hacienda. Foto: Andres Perez Andres Perez

El ministro Quiroz explicó su reforma al mercado de capitales con una imagen: un gran acuario al que los retiros previsionales, la incertidumbre institucional y los déficits fiscales han convertido en una pequeña pecera, donde una ballena —el Estado— se lleva casi la mitad del agua. La metáfora —esta vez sí es una— podría funcionar, pero conviene mirar quién nadará mejor una vez que, según su proyecto, esa pecera vuelva a crecer.

Efectivamente, los retiros redujeron el ahorro previsional, hoy en torno al 60% del PIB, tras haber estado en 84% en 2020. Sin embargo, Hacienda omite que la reforma de pensiones aprobada en el gobierno del Presidente Boric aumentará el tamaño y la profundidad del mercado de capitales, por la mayor tasa de cotización y el nuevo esquema de fondos generacionales, que prioriza las inversiones de largo plazo.

El problema es la solución propuesta: ampliar la exención tributaria a las ganancias de capital y al impuesto de timbres y estampillas, eliminar la retención de 4% sobre los intereses de renta fija, dar un crédito tributario de 35% a quienes inviertan en un nuevo “Segmento Junior” de la Bolsa (startups y exploración minera) y eximir de IVA a la exportación de servicios financieros, entre otras. Es la misma receta de la megarreforma tributaria aplicada ahora al mercado financiero: bajar impuestos a los grandes inversionistas esperando que un eventual crecimiento compense las arcas fiscales.

Y mientras se insiste en la convergencia fiscal, las dos medidas estrella —el Fondo Nacional para la Vivienda y el Ahorro Voluntario para la Vivienda— requieren justo lo contrario: un Estado con capacidad de subsidiar y comprar créditos. El primero exige un aporte fiscal de US$2.000 millones, autorizando un endeudamiento de hasta diez veces esa cifra con garantía estatal; el segundo cuesta cerca de US$1.000 millones en sus 5 años. La ballena que iban a poner a dieta termina financiando a la banca y la construcción, con cargo a un Fisco que ya recorta el gasto social.

El grupo más numeroso de medidas —15 de 30— es un paquete de cambios al gobierno corporativo: reduce los quórums de decisión en sociedades anónimas abiertas, baja de unanimidad a dos tercios el quórum para saltarse el dividendo mínimo obligatorio, autoriza series con más de un voto por acción y habilita que un accionista mayoritario obligue a los minoritarios a venderle sus acciones. Además, exige menos capital a las administradoras de fondos, permite comisiones indirectas a las gestoras locales de fondos de pensiones y baja el estándar de culpa de la banca en la Ley de Fraudes. Es el capítulo con menos titulares y más beneficios para los peces gordos de siempre.

Chile destaca por la solidez institucional de su mercado de capitales y por su liderazgo global en bonos soberanos verdes, pero la OCDE advierte su gran debilidad: 25 empresas concentran el 75% de la capitalización bursátil. Esta reforma, lejos de corregirlo, profundiza esa concentración, contrariando a los organismos internacionales expertos.

El mercado de capitales es uno de los motores de la economía y necesitamos alternativas rentables para que inviertan quienes tienen ahorros y financien proyectos de gran envergadura, pero es cruel y regresivo usar el sueño de la casa propia para regalarle beneficios tributarios a los más ricos. Esperemos que esta vez el Congreso no muerda, no mordamos el anzuelo.

Por Paula Poblete, exsubsecretaria de Evaluación Social

Más sobre:Mercado de capitalesReformaAlternativas rentablesBeneficios tributarios

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.

Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE