La dignidad republicana de la política exterior


SEÑOR DIRECTOR

Tensión en la frontera. Deserciones en las FF.AA. Ayuda humanitaria ingresa parcialmente. El dictador tiene sus días contados. Son algunos de los titulares que leo en la TV al momento de escribir estas líneas. Veo al Presidente Piñera contradecir a Miguel Bosé, caminar en medio de la gente, seguido de las cámaras, y dar una conferencia de prensa.

Partamos por lo obvio: el Presidente de la República tiene todo el derecho constitucional de ir al país que quiera. Digamos también que las definiciones sustantivas del gobierno del Presidente Piñera en relación a la dictadura corrupta de Nicolás Maduro son correctas. El gobierno del dictador Maduro es ilegítimo y reconocemos la legitimidad del Presidente encargado, Juan Guaidó.

Esas definiciones son perfectamente consistentes con las del Grupo de Lima, la OEA, la gran mayoría de los países americanos, la casi totalidad de los países europeos y la democracia cristiana chilena, la que se ha pronunciado públicamente y desde el primer día en el mismo sentido.

Recordemos también, para ser justos, que el Grupo de Lima se creó con la activa participación de la Presidenta Bachelet y que hace exactamente un año el Grupo de Lima, con la participación del Ministro de RR.EE. Heraldo Muñoz, declaró que la elección convocada por el dictador Maduro para el mes de abril (finalmente se hizo en mayo) carecía de validez. Esa es la base para la declaración de ilegitimidad de ese gobierno.

Hasta aquí todo bien (50 estados han reconocido la legitimidad del gobierno de Guaidó). El problema partió con el anuncio del Presidente Piñera de que estaría presente para la entrega de la ayuda humanitaria en Cúcuta. De ahí para adelante el tema fue uno solo: el viaje del Presidente y no la situación de Venezuela. El retiro del Tratado de Escazú, la virtual orden de desalojo a la delegación chilena a un día de la firma del Pacto de Marrakech sobre migración, la decisión de desahuciar Unasur y crear Prosur, como una alternativa de signo ideológico opuesto, ¿con quién o quiénes fueron consultadas? Con nadie. Los afanes de protagonismo del Presidente Piñera, calculadora en mano, con el trasfondo de las encuestas de opinión, el planteamiento de un "liderazgo regional" (del Presidente Piñera), el viaje a Cúcuta, solo responden a sus instintos, al margen de la institucionalidad (el Comité de Política Exterior compuesto por los ministros de RR.EE. casi no ha funcionado este año) y la tradición de la política exterior chilena.

En síntesis, el primer año del actual gobierno del Presidente Piñera da cuenta de una politización, ideologización y banalización de nuestra política exterior, al margen de la tradición y la dignidad de la política exterior entendida como una política de Estado.

Ignacio Walker

Excanciller

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