La educación superior en la nueva Constitución




SEÑOR DIRECTOR

El derecho a la educación y la libertad de enseñanza son principios claves en el debate constitucional. La Constitución equipara estos criterios, aunque en la práctica prevalece la libertad de enseñanza, que se reduce a una forma de libertad económica, entendida como la posibilidad de los privados de generar empresas educacionales según su interés.

Los niveles de concentración de la oferta en la educación superior son superiores hoy a los del sector financiero. Solo 16% de la matrícula corresponde a instituciones del Estado, lo que nos convierte en uno de los sistemas más privatizados del mundo. A la vez, se mantiene casi intacto el CAE, un sistema de endeudamiento basado en créditos que afecta a estudiantes, sus familias y las universidades, pero favorece a los bancos.

La nueva Constitución debe reconocer el derecho a generar proyectos educativos diversos. Lo que se cuestiona es que en nombre de la libertad de enseñanza se homologa a las universidades con cualquier otra entidad prestadora de servicios. Hoy, sectores como el transporte camionero, el retail o los casinos son objeto de mayores protecciones financieras y más estímulo por parte del Estado.

Álvaro Ramis

Rector Universidad Academia de Humanismo Cristiano

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