Opinión

La muerte política de los presidentes socialistas

Chile ha tenido dos presidentes socialistas, Salvador Allende y Michelle Bachelet. Sus figuras llegan heridas a este septiembre, y la mano que más las dañó no fue de sus adversarios, sino la de quien más los invocó, Gabriel Boric.

En su discurso inaugural, Boric realzó a Allende y sus grandes alamedas. Luego apoyó el Apruebo, una propuesta que declaraba un país plurinacional, con once pueblos y naciones con sistemas jurídicos propios, y que suprimía el Senado.

Parece contradictorio con el Allende que, en 1972, ante Naciones Unidas, describió un Chile “con un Parlamento de actividad ininterrumpida desde su creación hace 160 años, donde los Tribunales de Justicia son independientes del Ejecutivo, en que desde 1833 solo una vez se ha cambiado la Carta Constitucional”. Boric invocó al Allende de las grandes alamedas, pero no al de este párrafo.

Además, el horroroso manejo de la compra por parte del Estado de la casa de Allende terminó con la senadora Isabel Allende destituida y con su nieta, la ministra Maya Fernández, fuera del gabinete.

La segunda presidenta socialista, Michelle Bachelet, también fue dañada. En septiembre de 2025, ante Naciones Unidas, Boric anunció su candidatura a la Secretaría General y en el mismo discurso criticó duramente a Trump, cuyo país tiene derecho a veto en el Consejo de Seguridad, y siguió haciéndolo. La lanzó sin consenso interno y el 2 de febrero la oficializó junto a Brasil y México, sin consultar con el presidente electo, como corresponde institucionalmente. Antes, en enero, la embajadora ante la ONU, Paula Narváez, renunció para asumir otro cargo en el organismo. Debió quedarse, justamente por ella.

Y cayó la candidatura. En marzo, el gobierno de Kast le retiró el respaldo del país. Ella siguió sola y terminó penúltima entre ocho. También fue responsable la propia expresidenta. Siendo Alta Comisionada de la ONU, cuya Carta obliga a sus funcionarios a abstenerse de actos incompatibles con su condición (artículo 100), dijo en 2022 acerca de la propuesta constitucional de entonces , “espero que se apruebe”.

Tras su retiro, Bachelet y Boric firmaron una carta conjunta contra la adhesión de Chile al Escudo de las Américas. Los expresidentes Lagos y Frei no fueron parte. Y allí me detengo. Muchos se preguntan si vuelve Apruebo Dignidad. La carta intenta exhibir esa unidad de la que carece la izquierda hoy. La misma Bachelet que no apoyó en su momento a Carolina Tohá y luego respaldó a la candidata comunista Jeannette Jara, hoy firma junto a Boric. ¿Podrá unir quien no lo hizo antes? ¿O será un rescate de Boric para instalarse como candidato en 2029? Mañana, seis partidos de oposición recibirán a Bachelet en La Pintana, con Boric entre los oradores.

Allende defendió ante el mundo la unidad del país y la vigencia de su Constitución, aunque Fidel Castro lo empujaba por otra vía. La unidad que hoy se busca no parece la de un país, sino la de una trinchera. Y todos los que se arrepienten de alguna manera de haber votado por el Apruebo, ¿qué harán?

Por Iris Boeninger, economista

Más sobre:BoricBacheletUnidadOposición

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.

Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE