La nueva cancha para el nuevo Chile

Palacio Pereira, donde se ubicará la convención constituyente.

El Frente Amplio tiene la posibilidad de ser articulador de un proyecto ciudadano y popular sin exclusiones, pero con contenido y propósito común: superar el modelo neoliberal y construir un nuevo pacto político y social para el Chile del siglo XXI.



Estamos ante el desafío político social más importante de los últimos 30 años. El proceso constituyente, que ganó la ciudadanía en la calle, viene a ponerle fin al pacto político de la transición, y con ello a reconfigurar el equilibrio de poderes que impera hoy en Chile. Ese donde el 1% concentra privilegios y el 99% paga los costos.

Por eso, para quienes acostumbran a leer la política partiendo de la base del pacto de la transición, les sorprende que las fuerzas políticas de la oposición no hayamos sido capaces de alcanzar un acuerdo electoral de amplitud como alternativa al gobierno de Sebastián Piñera y a todo el espectro del rechazo que ha buscado un sinfín de mecanismos para detener y frustrar el proceso constituyente. Pero lo que ellos aún no logran comprender, es que la suma de siglas sin contenido es parte de la política del pasado, porque justamente esas siglas hoy no representan a la mayoría de la ciudadanía.

La unidad opositora constituyente debe mirarse desde una perspectiva de alternativa ciudadana que incorpora al “nuevo mundo político”, expresado en listas de independientes y movimientos sociales que en su mayoría reflejan el Chile que se constituye desde el Frente Amplio y Apruebo Dignidad; básicamente, porque el proceso constituyente define nuevos marcos políticos, sociales, culturales y económicos de largo plazo, pensado como un proceso de transformación y no de administración. Este elemento marca una diferencia sustantiva con otros procesos electorales que está enfrentando Chile.

Ahora el proceso constituyente está en marcha y nuestro deber es convocar a la ciudadanía a mantenerse participando de este momento, generando los canales políticos para su protagonismo. Por tanto, tenemos la responsabilidad de construir una nueva cancha para el Chile del siglo XXI, un espacio de unidad ciudadana y política que logre entender que el protagonismo lo tiene el pueblo y no los partidos políticos, sobre todo pensando en el día post elecciones, donde necesariamente debemos convocar a todas y todos aquellos que están dispuestos a garantizar un proceso transformador en la discusión constitucional.

Por otra parte, construir nueva cancha para un nuevo Chile debe entenderse desde el proceso constituyente, pero al mismo tiempo desde los gobiernos locales, regionales y nacional que están en disputa. Es urgente avanzar hacia un proceso de unidad ciudadana de cara a las elecciones de noviembre del 2021. Las fuerzas políticas que buscamos superar este modelo, cerrando definitivamente el pacto social de la transición, debemos confluir con los actores de cambio y transformación que recojan las demandas ciudadanas del 18 de octubre, con aquellos y aquellas que estén dispuestos a ceder el protagonismo a la gente y propongan un camino que ponga en tensión a los actores del rechazo, pero también a los que quieren recobrar el “sentido y espíritu” de la ex Concertación.

Debemos superar el clivaje dicotómico que nos ofrece la política tradicional si queremos construir verdaderamente esta nueva cancha. No se trata de tener que elegir entre hacer una alianza con el Partido Comunista o con el Partido Socialista. El Frente Amplio debe tener la capacidad de entregar un camino que desafíe precisamente ese clivaje, que le proponga a Chile una cancha en donde se articulen las demandas, se logre construir una identidad amplia donde quepan todos aquellos espacios colectivos que se proponen radicalizar la democracia, construyendo una voluntad popular que haga irreversible el cambio de época y supere definitivamente el pacto social de la transición.

Esta nueva voluntad popular, que se expresará en la nueva cancha para el Chile del siglo XXI, debe ser capaz de construir una fuerza popular que empuje y sostenga los cambios y transformaciones que el órgano constituyente debe ir desarrollando. La única manera de superar el modelo neoliberal es poniendo el programa de la gente por sobre la identidad de los partidos políticos. Esa es la manera que tenemos de asegurar que exista una fuerza popular que vigile el proceso constituyente, que refuerce la idea de que la política hoy es con la gente y no con los mismos de siempre y que logre derrotar a la derecha en noviembre. Un gobierno de cambio y radicalmente transformador es posible, a pesar de los augurios de las izquierdas tradicionales.

El Frente Amplio tiene la posibilidad de ser articulador de un proyecto ciudadano y popular sin exclusiones pero con contenido y propósito común: superar el modelo neoliberal y construir un nuevo pacto político y social para el Chile del siglo XXI. La ciudadanía ya habló, ahora nos toca articular el descontento manifestado en el estallido del 18 de octubre, para construir un pueblo con voluntad popular que proponga una nueva cancha para un nuevo Chile Este desafío depende de todas y todos.

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