La oposición y los impuestos



SEÑOR DIRECTOR

La propuesta de modernización tributaria del Ejecutivo ha sido fuertemente criticada por la oposición, al punto de insinuar el rechazo a la idea de legislar. La desaprobación ha sido tan radical que ha llegado a pasar por alto algunos principios básicos de la ciencia económica. Uno de los reparos es que el 90% de la menor recaudación favorece a grandes empresarios, lo cual es incorrecto no solo porque la rebaja favorece directamente a 150 mil pymes, sino también porque en un mundo globalizado la incidencia del impuesto al capital no recae únicamente en sus dueños, sino también en trabajadores y consumidores, a través de menor contratación y/o reajustes salariales, y mayores precios de bienes. De hecho, en esta dirección apunta el que durante la administración anterior, en que se subieron los impuestos al capital, prácticamente no se creó empleo asalariado privado, como muestra la encuesta Casen, lo que impidió avanzar en materia de equidad.

También parece cuestionable que se plantee que la reintegración no favorece la inversión, sino solo los retiros. Efectivamente, el principal objetivo de reintegrar es recuperar la equidad horizontal y evitar la actual discriminación en contra de los inversionistas nacionales, lo que por sí solo ya es un argumento contundente a favor. Pero además, las decisiones de inversión no se toman con la perspectiva de un año, sino del flujo futuro de retornos para los accionistas, los que serán destinados a consumo en algún momento. Impuestos más altos al capital desincentivan la toma de riesgos, de la misma forma que impuestos más altos al trabajo llevan a trabajar menos, independiente del destino que se dé a los ingresos. El sistema tributario vigente se traduce en que sea mejor obtener ingresos por la vía del trabajo asalariado que por la vía del emprendimiento, ¿eso queremos?

M. Cecilia Cifuentes Hurtado

Directora Centro de Estudios Financieros ESE Business School

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