La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad

Otros 18 terminales del tren subterráneo terminaron con incendios parciales. Foto: Rodrigo Gálvez



Ariel López es ingeniero, urbanista e investigador del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios (MOVYT).

El titulo es una frase atribuida al senador estadounidense Hiram Johnson que me hizo recordar la columna de Iván Poduje donde plantea que el 18 de octubre de 2019 el Metro “pasó a la historia por recibir el peor ataque desde los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial”, una afirmación descabellada, falsa, pero coherente con el manto de desinformación respecto a los atentados que sufrió el Metro de Santiago.

No es necesario remontarse a la segunda guerra mundial, sólo durante los últimos años ha habido una decena de atentados a sistemas de metro en ciudades del mundo: Tokio, París, Londres, Moscú, Minsk, Bruselas, Madrid, etc.

Como investigador he estudiado más de 40 Metros en 4 continentes. Y estuve en el Metro de Madrid el 11 de marzo del 2004 cuando fueron los atentados en Atocha, y el 18 de octubre del 2019 en el Metro de Santiago, dos experiencias que me permiten comentar lo siguiente.

En 2004 una célula terrorista de Al Qaeda hizo un atentado en el Metro de Madrid que resultó con 193 personas fallecidas y más de 2 mil heridos. Este atentado fue 3 días antes de las elecciones donde se elegía al parlamento y presidente de España. Durante esos días el gobierno de Aznar (PP) intentó desinformar a la población imponiendo la tesis de culpar a ETA atribuyéndole la autoría de los atentados y así asociar electoralmente al candidato Zapatero (PSOE) de apoyar al terrorismo. Algo muy similar a lo que hace Iván asociando el atentado al Metro con Boric. Inculpar a la ligera para desinformar es lo mismo que hizo el gobierno de Chile cuando difundió la tesis de que los atentados al Metro de Santiago habían sido obra de venezolanos y cubanos.

En el caso de Madrid, la desinformación duró pocos días, porque las investigaciones policiales lograron determinar el paradero de los autores materiales, intelectuales y sus colaboradores; llevándolos a juicio. Por ejemplo, el minero José Suárez que proveyó los explosivos para el atentado fue detenido una semana después y condenado a 34.715 años de prisión.

En el caso de Santiago, la prensa reseñó que “se usó acelerantes de difícil acceso en el mercado”. Si son de difícil acceso, ¿Quién los proveyó?. Nadie sabe hasta el día de hoy.

Otras ciudades que han sufrido atentados a Metro convocan a entidades internacionales especializadas en peritaje criminalístico, pero en el caso de Santiago eso no se hizo. Llevamos 2 años de investigación con juicios que terminan nulos por falta de pruebas, con pruebas manipuladas y sin saber aún quienes son los autores intelectuales y materiales del atentado.

Cuando el presidente declaró la Guerra, la primera víctima fue la verdad. Si observamos la secuencia de acciones realizadas por el gobierno al intentar desinformar a la ciudadanía culpando a extranjeros, la ausencia de peritajes criminalísticos internacionales, personas inculpadas falsamente y que terminan siendo absueltas por falta de pruebas, da para pensar que el gobierno que Iván ha asesorado pareciera no querer encontrar a los autores intelectuales y materiales de los atentados.

El Metro de Santiago no fue bombardeado en la segunda guerra mundial, aunque los ataques de bandera falsa sí se usaron para iniciar esa guerra. Guerra en la que hoy solo juega Iván.

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