La rebelión de centroizquierda

Fundador de Amarillos por Chile, Cristián Warnken. Fotografía: Lukas Solís / Agencia Uno.



Por Óscar Guillermo Garretón, Economista

La opción Rechazo ha adquirido transversalidad en la sociedad, y por lo mismo, presencia clara en el mundo de la centroizquierda. Era inevitable. La centroizquierda vive en la cultura del pueblo chileno. Son mayorías sociales las que han virado hacia el Rechazo. Es ciego no quererlo ver. Todo intento de identificar el Rechazo con la derecha, ya no tiene sustento y debilita la credibilidad de quienes lo vociferan. Por cierto, esto es difícil de detectar y menos de aceptar, por quienes tienen muchos contactos por redes sociales, pero pocas raíces sociales. Esa generación –como escribe Rafael Gumucio– “que no entiende que pegotear minorías no es construir mayorías”.

Las encuestas coinciden en que el Rechazo está varios puntos sobre el Apruebo. Incluso analistas estiman que el Rechazo está subdimensionado: hay quienes prefieren declararse indecisos, antes que hacer pública su opción por el Rechazo. En tanto, según Cadem, los del Apruebo duro, son solo un 11%. Es notable, de un 78% que votó Apruebo en el plebiscito de entrada, pasamos a que solo un 11% se da por satisfecho con la obra de la Convención. Es culpa de ella, no de “los enemigos de las transformaciones”, como gustan decir desde ese 11%. A la mayoría, o sea, en medida importante a la centroizquierda social, no le gusta lo que le están presentando. Aumentan los decididos al Rechazo; no pocos, con dolor. Otros, más bien ligados a cúpulas partidarias de centroizquierda, lo disimulan en la ambigüedad de Aprobar…”para mejorar” (que disimula a su vez, los cerrojos y candados que otros han puesto para impedir lo que estiman un intento de “empeorar” su texto).

Se ha conformado así una mayoría crítica a la obra de la Convención y por ende, más allá de tribulaciones hamletianas, es lógico que el Rechazo crezca. Es el revés de ese magro 11% de los que Aprueban sin “mejorar”.

La obra de la Convención se ha hecho intolerable entre muchos de la cultura de centroizquierda. La declaración de los 9 ex presidentes de la DC, en línea con la senadora Rincón, llamando a que la DC deje a su militancia en libertad de acción, revela que ya no es viable alinear a la DC con el Apruebo. A eso se agregó el sábado, la declaración de Cristián Warnken anunciando el voto Rechazo de los Amarillos, rodeado de dirigentes sociales, ex rectores de universidades y ex ministros, gente del mundo cultural y representantes de todas las regiones del país. Amarillos, con presencia en todo Chile y 57.142 adherentes ayer a mediodía –más que los adherentes a cualquiera de los partidos vigentes- se ha convertido en un ineludible referente de centroizquierda en la recta final al plebiscito.

Dejémonos de engañar y autoengañarnos. La centroizquierda social y parte de aquella política, se han rebelado contra la obra de la Convención. El Rechazo con Esperanza –como dijo Warnken– pasó a ser centro del Rechazo.

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