De tira cómica y fanzine



Por Alfredo Jocelyn-Holt, historiador

Boric pidió en su discurso desde el balcón no caricaturizar los procesos políticos que ahora preside, sin embargo él mismo, su entorno, y la nueva prensa oficialista (cada vez más fanzinesca) hacen aparecer lo que hace como propio de los comics. Contradictorio por decir lo menos. No recuerdo que a presidentes anteriores, fuera de fotografiarlos, se les dibujara, y menos se recurriera a una gráfica descuidada, borroneada, debiendo incluir fumetti (globos) didácticos para catequizar. Quizá se han visto necesitados de emplear a alumnos de diseño en práctica, o a grafiteros ocasionales que han dado rienda suelta a su creatividad tatuada. Tengo entendido que para evitar que a uno le saqueen o rayen el negocio o la propia casa se contrata a estos “artistas” baratos (aunque vea usted cómo han dejado a Valparaíso).

La suya es una estética deliberadamente democrática, da lo mismo si vulgar y chillona; es de adrede que dibujan mal y feo. La idea es captar a un público ingenuo y manipulable -y eso que supuestamente manda hoy- al que le encanta que papá le cuente cuentos, historietas, no una historia, para dormirse. De ahí con la foto oficial que subliminalmente recuerda a Arturo Prat todavía flotando en Tunquén, no en Iquique que es donde el bote se fue a pique (la historia seria y terrible no sirve para entretener). Y fíjese en la narración, el “relato” como lo llaman ahora (hasta La Moneda tiene a un “relatista” pagado con nuestros impuestos), éste siempre gira en torno a anécdotas -”Momentos del Líder y Señor Presidente”-, porque no hay mucho más donde echar mano. Que en la copa del árbol, cuando le escupieron, en su nueva casa, en el avión sintonizado a su PC o al libro aquél sobre el planeta Tierra, que el “Superdog” del que nunca más se supo aunque presumiblemente sigue ladrando (un mero cameo), la vez que fue a comprar completos a la zona de sacrificio (¡pasándole aviso a la mayonesa!), o cuando lee sus discursos con o sin anteojos (gaffe de continuidad que no se castiga). Me cuentan que por televisión este culto a la personalidad es ad nauseam.

Presidentes siempre han inspirado simplismos caricaturescos: “El Champudo”, el “León”, el “Caballo”, el “Paleta”, el “Narigón”, el “Bronce para la Historia”. Pero con Bachelet se nota un cambio. No es que la mostraran como desfilando, ella al lado de los militares efectivamente marchaba. No es que se rieran de Piñera y sus tics, él se ha vuelto un atado de espasmos, y pasa lo mismo con Boric. Prenden las luces y cámaras, Kreutzberger lo espera, y el sucesor se lleva una mano al pecho, mira al cielo en éxtasis, y con banda y piocha en su lugar, muy paquete de regalo (junto a esa aparición emplumada, guinda de la torta, su jefa de protocolo), toma aire, y se infla. Es decir, la Vida imitando al Arte que, a su vez, imita a Memes.

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