Lavín a lo Elon Musk



Por Carlos Correa, ingeniero Civil Industrial, MBA

El eterno candidato presidencial Joaquín Lavín nuevamente ha sorprendido. Haciendo una apuesta inesperada que descolocó a los suyos decidió dar un apoyo a un candidato de la lista opositora Unidad para el Apruebo. El elegido para su herejía no es el más competitivo, sino el que representa más la incapacidad de la derecha de retener en sus filas a personas de su propio mundo cultural. Esa doble condición causó más dolor, en momentos que la esperanza es no perder ni un voto para tener una representación con capacidad de veto en la Constituyente.

En la derecha prima un optimismo llamado 40%. En público y en privado creen que la división de la oposición en varias listas y haber acordado un espacio común con los republicanos de Kast les garantiza un tranquilizador dígito que les permita bloquear cualquier intento de cambio profundo. Es una ilusión muy dulce que no tiene respaldo en la realidad, pues la opción Rechazo alcanzó un 22%. Irse en la misma lista con los duros de Kast evita la dispersión, pero genera la impresión cultural de que la propuesta Vamos por Chile representa a quienes no quieren cambiar la Constitución. Al respecto, en la votación más masiva de los últimos tiempos, un 78% de los ciudadanos dijo lo contrario.

Esa estrechez de corazón del oficialismo la entiende perfectamente Lavín. Ha dicho en todos los colores posibles que será imposible para su sector mantener el poder si no es capaz de tener en sus entornos a grupos más amplios que representen ideas de cambio. El actual alcalde mira, cual ajedrecista, escenarios futuros y no la coyuntura de la primaria. Entiende que la única manera de derrotar al peligroso Jadue en una segunda vuelta es ir más allá del horizonte cultural de la derecha hoy.

El alcalde puede correr esos riesgos, y sorprender con apuestas como lo hace Elon Musk con cada artilugio que inventa, pues no necesita dar certificado de ser una persona de derecha. Su larga historia política que incluye haber escrito un libro de apología a la dictadura lo hace perteneciente a la tribu. Pero al igual que el innovador sudafricano, en cada jugada puede encontrar la gloria o perder mucho de su patrimonio político.

Esta imagen lo pone en riesgo para la primaria de su sector. Si los resultados son más parecidos al guarismo del plebiscito que al número soñado, en su mundo varios lo culparán. Ese resentimiento puede favorecer a Sichel, que puede encontrar el amor de la derecha, como logró conquistar el de La Moneda. Su estirpe ambigua y sus habilidades comunicaciones lo hacen parecer de centro, meritocrático y, por tanto, competitivo.

Pero, por otro lado, si Lavín logra pasar la primaria, tiene un ticket de oro para la segunda vuelta contra Jadue. Podrá decir que, a contrapeso de su sector, apostó por un cambio en la Constitución, por un nuevo país más equilibrado, y que así no será necesario votar por Jadue para cambiarlo todo. Ese discurso puede resultar atractivo para muchos electores moderados.

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