Levantemos la mirada ... en pensiones

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SEÑOR DIRECTOR

Por años se han obstaculizado y demorado los cambios estructurales a un sistema que entrega bajas pensiones y ha perdido su credibilidad. Así, crecieron sentimientos de desafección e incluso rabia hacia el sistema y, en otros, de temor ante una reforma. En ese marco, una respuesta tardía en 2020 a las necesidades en pandemia vino a pavimentar el camino del primer retiro. Luego, con una institucionalidad debilitada y en ciclo electoral, siguieron dos más, y hoy se discute un cuarto. Este último, con efectos aún más complejos por su diseño respecto de enfermedades catastróficas y rentas vitalicias. Incluso, el retiro del 100% entró ruidosamente al debate programático.

La discusión sobre retiros se ha instalado, sostenida en el malestar y el temor. Con ello también lo ha hecho una lógica individual, regresiva y que ignora efectos en pensiones y macroeconómicos. Poco escuchamos sobre mejores alternativas para atender las necesidades de las familias o sobre cómo mejorar las pensiones. ¿Es posible levantar la mirada y cambiar la agenda?

Fortalecer el Pilar Solidario, en el marco institucional para ello, con buen diseño y financiamiento progresivo, sería importante. También lo sería evitar otros cambios apurados que pueden resultar muy negativos. Así se protegería a los pensionados hasta que se implemente una reforma estructural. Esta última debiera ser el centro del debate presidencial y una de las principales responsabilidades del próximo gobierno. Ojalá éste no tenga que partir de cero, porque construir un nuevo sistema tomará tiempo, y el envejecimiento de la población hará muy difícil mejorar pensiones y cumplir con otras demandas, como las de salud, educación, cuidados y empleo.

Como país hemos tenido que levantarnos de cero varias veces. En lugar de ello, tomemos este momento como una oportunidad para deconstruir el sistema de pensiones, viendo con amplitud y sin miedo las esperanzas de los ciudadanos. Hagamos así posibles los acuerdos amplios basados en el diálogo social, para construir un nuevo sistema que garantice dignidad y seguridad de ingresos en la vejez y, por sobre todo, que tenga credibilidad.

Paula Benavides Salazar

Economista

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