Martha Nussbaum



SEÑOR DIRECTOR

Leí con deleite la excelente entrevista de Paula Escobar a Martha Nussbaum. Me recordó con nostalgia mis días de estudiante de Derecho cuando leí a Nussbaum por primera vez. Su defensa del ser humano (independiente de género, nacionalidad o clase social) con capacidades y necesidades comunes, y ciertamente derechos, me marcó profundamente. Mi cruzada por la igualdad de las mujeres tiene ahí uno de sus pilares. Pero también mi visión de una sociedad humanista, donde las personas están al centro, y no pueden ser usados como instrumentos para otros, en el hogar, en el trabajo, o en la sociedad.

Su reflexión sobre el miedo y la ira me trajo a la actualidad de nuestro país. Acaso esas dos palabras resumen nuestra historia más reciente. El miedo al Covid, al desempleo, a la enfermedad, a la vejez, a la injusticia, al desamparo, a la violencia, ha despertado en muchos chilenos una ira profunda y fundada. Ira que responde al deseo de respeto y la defensa de la dignidad. Nussbaum apunta que muchos se dejarán llevar por ella hacia algo no fecundo, a la violencia y algún tipo de venganza. Pero también que esa ira motiva la indignación, que a diferencia de la venganza busca justicia, se proyecta a futuro, y exige respeto y cooperación.

Este año, lleno de miedos, es también el año en que la justicia, el respeto, y la cooperación nos permitirá pensar en un nuevo futuro, hagamos de la “Revolución de la Dignidad” un compromiso para construir ese nuevo futuro.

Ximena Rincón González

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