¿Es necesario que haya una víctima en la frontera norte?

Paso Chacalluta

Paso fronterizo Colchane-Pisiga


Esta columna fue escrita junto a Olaya Grau y Pedro Iacobelli del Grupo de Estudios Migratorios UC.

En representación del Grupo de Estudios Migratorios UC.

Durante las últimas semanas, algunos medios de comunicación nos han informado sobre la crisis humanitaria que se registra en la frontera norte de nuestro país, particularmente, en el límite con Perú. Hasta allí han llegado sobre cuatrocientos ciudadanos venezolanos – adultos y niños – que han pretendido ingresar a través de pasos fronterizos a nuestro país. Sin embargo, se encontraron con requisitos nuevos, distintos a los que existían al iniciar su viaje por tierra. En el marco de esta situación, un grupo de académicos y estudiantes pertenecientes al Grupo de Estudios Migratorios UC constataron en terreno en Arica, el paso fronterizo de Chacalluta y en la ciudad de Tacna, la dura realidad que enfrentan los ciudadanos venezolanos en su tránsito hacia Chile.

Ciertamente Venezuela vive una crisis humanitaria muy compleja donde sus habitantes carecen de los mínimos elementos para subsistir: agua potable, alimentos, medicamentos, etc. Esto ha sido refrendado recientemente por el informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Eso hace comprensible que algunos de sus ciudadanos salgan de su territorio, no sólo tras la búsqueda de un futuro mejor (como sería un migrante económico tradicional), sino que simplemente para la sobrevivencia personal y familiar. Atractivo es entonces dirigirse a un país cuya máxima autoridad, fue en febrero de este año hasta Cúcuta llevando ayuda humanitaria y expresando su solidaridad con el pueblo de Venezuela, cuestión referida por los ciudadanos venezolanos. Por ello es que es comprensible la desilusión de los venezolanos al encontrarse en Chacalluta con las limitaciones que impone la Visa de Responsabilidad Democrática.

Pero el tema no es solamente legal, sino que es profundamente humano: los académicos de nuestro Grupo nos informan de la presencia de personas que duermen en las calles, de niños pequeños, de enfermos, de gente que no es atendida oportunamente, etc. ¿Tiene que morir algún ciudadano venezolano a las afueras del consulado de Chile en Tacna o entrando ilegalmente al país por pisar una mina para que el gobierno chileno flexibilice sus medidas? La respuesta obviamente es negativa, nuestras autoridades gubernamentales son lo suficientemente inteligentes para percatarse de la creciente tensión y peligro que se acumula en la frontera norte.

El gobierno de Chile ha acertado en actualizar la ley migratoria que actualmente se discute en el Senado, también ha sido razonable al sostener que la migración debe ser ordenada, regular y segura; sin embargo, no puede ser indiferente al sufrimiento humano que se encuentra en nuestros bordes. Como Grupo de Estudios Migratorios UC consideramos fundamental una pronta solución a este problema a través de la relación directa entre los gobiernos de Perú y Chile y estamos dispuestos a colaborar con las autoridades gubernamentales para idear medidas de excepción que permitan superar la crisis humanitaria que enfrentan los venezolanos en la frontera norte.

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