Nuevo sistema de salud: aterrizaje forzoso



SEÑOR DIRECTOR:

¿Por qué llegamos de una forma tan vertiginosa y poco lógica a la crisis actual de las Isapres? Sabemos que los cuatro últimos gobiernos fracasaron en dar vida a sus proyectos de ley. Sabemos también que la Corte Suprema, probablemente harta de la judicialización instrumental reiterada del sistema judicial -usado como parche transitorio ante un problema cuya magnitud es incapaz de soslayar-, ha buscado forzar una salida de emergencia recurriendo a “supremazos” en sendos fallos “erga omnes”. Nunca sabremos con certeza debido a quiénes y por qué razones llegamos a donde hoy estamos. Mejor mirar hacia el futuro.

¿Qué queremos los chilenos? La receta técnica se conoce hace tiempo y no hay gran divergencia:

1) Un seguro universal único y obligatorio, sin deducibles voluntarios y sin diferenciación artificiosa de producto en las prestaciones cubiertas. En simple, un GES aggiornado que gradualmente mejore.

2) Tarifas planas (no tabla de factores): queremos un precio uniforme para el seguro universal, que sea directo de comparar. Quienes ofrezcan este seguro que compitan en ese precio y en variables de calidad de atención. No vía diferenciación artificiosa del producto.

3) No más preexistencias: que el acceso al seguro universal sea para todo aquel que lo necesite.

4) Libre elección entre aseguradores y proveedores de servicios de salud, públicos y privados, para acceder al seguro universal. Y libre elección al buscar seguros voluntarios complementarios.

5) Solidaridad al pagar por los riesgos de salud: queremos un fondo (que acumule las cotizaciones obligatorias y los aportes fiscales) que permita redistribuir (balancear mejor) los riesgos de las carteras de asegurados de las distintas aseguradoras que ofrezcan el seguro universal. Este tipo de fondo tiene larga historia y funciona en muchos países, varios con participación relevante de aseguradores privados: Países Bajos es el caso más interesante; también Bélgica, Alemania.

6) Solidaridad en ingresos: queremos compensar (cubrir) el valor de la prima de acceso, al seguro universal, a los asegurados con menores ingresos.

Business as usual para las Isapres se acaba y pronto. Pero nuestro sistema político debe aceptar y apoyar, de una vez por todas, que somos muchos los que queremos opciones razonables de elección, con seguros y prestadores públicos y privados. Y muchos los que estamos dispuestos a apoyar solidariamente a que el acceso, cobertura y calidad de los servicios de salud mejore -con sensatez, eficiencia y gradualidad- para mayorías hoy con menores libertades de elección. ¿Es demasiado pedir a nuestro sistema político?

Julio Peña Torres

Investigador Clapes UC

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbete aquí.