Por Pablo AllardPremonición

El viernes 2 de octubre, a una semana del aluvión de Las Condes, se celebró la 7ª Semana de la Montaña. Organizada por Andes Santiago, iniciativa del GORE RM, Corfo y una serie de organizaciones preocupadas de poner en valor nuestro patrimonio andino. Ese día, tuve el honor de compartir un panel moderado por Santiago Flores, Encargado de Desarrollo de la Asociación Parque Cordillera. Como fatídica premonición la conversación se centró en cómo reconciliar desarrollo urbano con la Naturaleza.
Jonathan Hodge, director ejecutivo del Centro para la Tierra y el Espacio de la UAI comentó las ventajas que la tecnología nos ofrece por medio de satélites, drones, sensores y sistemas de información geográfica con que no sólo podemos conocer la estructura del territorio y la ecología del paisaje, sino monitorear en tiempo real, modelar y adelantar escenarios para orientar la toma de decisiones de actores públicos y privados. En este caso, las alertas tempranas.
Luego, expuse cómo en los cerca de 500 años de urbanización de nuestros valles, todavía no hemos resuelto la transición entre casco urbano y pie de monte. Argumentando que el urbanismo basado en criterios funcionales, intentando imponerse a la naturaleza, con sistemas de drenaje urbano diseñados con parámetros del siglo XX -ya entrado el segundo cuarto del siglo XXI- han sido superados por la realidad del cambio climático. Esto ha fragmentado el mosaico ecológico, estresado y reducido los hábitats de especies sensibles a la altura. Y advertí del riesgo que significaban eventos como el incendio de 800 hectáreas del parque San Carlos de Apoquindo, las lluvias aluvionales de febrero pasado, y la amenaza que esa situación significaba en un escenario de evidente cambio climático.
Debo confesar que ninguno de los presentes imaginó un escenario tan desastroso como el vivido una semana después. Afortunadamente, pese a que no hubo víctimas fatales que lamentar, la intensidad de la lluvia y violencia del aluvión superaron los pronósticos de los más pesimistas.
Pero la premonición que quisiera destacar fue la planteada por el destacado zoólogo y ecólogo de la PUC Cristián Bonacic. En lugar de una mirada autoflagelante, planteó que los humanos somos parte de la ecología, y que como tal, hemos avanzado y aprendido desde tiempos ancestrales a relacionarnos con el entorno. Hoy es momento de dejar de intentar de dominar la naturaleza, ya que las consecuencias son muy caras. Y cerró con una mirada optimista, invitando a dejar de ver el desarrollo urbano como antónimo de conservación, a usar todo el conocimiento y capacidad creativa, -incluso inmobiliaria-, para reconciliarnos con la naturaleza y adaptarnos a sus condicionantes.
Bonacic compartió en sus redes luego del desastre una reflexión que interpreto como premonición: “Algún día vamos a comenzar a retirar las losas de cemento y ductos subterráneos para restaurar las quebradas maravillosas con vegetación nativa, roqueríos y fauna rodeados de parques urbanos donde la ciudad se reconcilie con la naturaleza”.
Por Pablo Allard, decano Facultad de Arquitectura UDD
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